Espíritu Dakar: la dupla femenina que terminó una etapa sin embrague y contra todo
La única tripulación 100% femenina del Dakar volvió a superar una jornada extrema tras un nuevo problema mecánico que puso a prueba su resistencia.
María Gameiro y Rosa Romero, protagonistas del Dakar 2026.
www.dakar.comEl Mini rosa de María Gameiro y Rosa Romero se convirtió en una imagen inconfundible del Rally Dakar. Tanto en las dunas como sobre la grava, el vehículo de la única tripulación cien por cien femenina destaca a simple vista, aunque esa visibilidad no las protegió de los contratiempos.
En la segunda etapa, fueron embestidas por un camión que circulaba a gran velocidad, un incidente que marcó el inicio de un Dakar cuesta arriba. Aquel golpe tuvo consecuencias inmediatas. “Nos vimos obligadas a terminar la especial sin frenos”, relató la piloto portuguesa, al explicar por qué habitualmente circulan entre el polvo y parten desde las últimas posiciones. Las dificultades mecánicas se repitieron con el correr de los días y volvieron a aparecer en uno de los tramos más exigentes del rally.
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En la Etapa 7, el desafío alcanzó un nuevo límite. “Nos ha dejado tiradas el embrague después de 78 km. Somos unas supervivientes natas”, resumió Gameiro, tras completar el tramo sin una pieza clave del sistema de transmisión y volver a demostrar que rendirse no es una opción en su Dakar.
Aprendizaje, confianza y una dupla que se fortalece
No es la primera vez que María Gameiro enfrenta una situación extrema en el rally más duro del mundo. En su debut en el Dakar, el año pasado, sufrió un serio problema mecánico que la obligó a conducir prácticamente “a ciegas”. Desde entonces, la piloto portuguesa, que no compitió a nivel internacional hasta 2022, fue perfeccionando su manejo y ganando experiencia etapa tras etapa.
Ese crecimiento se apoya en la presencia de Rosa Romero, navegante experimentada y esposa de Nani Roma, con once participaciones en el Dakar, siete de ellas en moto. Juntas conformaron una dupla sólida que se afianza con el paso de la competencia. “Formamos una buena dupla”, destacó Gameiro en declaraciones al sitio oficial del Rally Dakar. “Nos entendemos bien y estamos encantadas de compartir esta aventura”.
Solidaridad en el desierto y espíritu Dakar
Tras la jornada de descanso, ambas esperaban dejar atrás los problemas técnicos, pero la realidad volvió a ponerlas a prueba. Luego de llegar con dificultades a la meta del tramo entre Riad y Wadi ad-Dawasir, no lograron retomar la carrera tras recuperar la tarjeta de control. Un camión debió remolcarlas fuera de la zona de llegada y, más tarde, tuvieron que esperar a que alguien accediera a llevarlas de regreso al vivac.
“Por lo general, los hombres nos tratan bastante bien”, afirmó la piloto portuguesa. “En cambio, sobre la pista, nadie nos regala nada. La carrera es la misma para todos y para todas”. La ayuda finalmente llegó de la mano del neerlandés Dave Klaassen, quien aceptó remolcarlas y colaboró con la solución técnica.
El problema se resolvió con un gesto tan simple como decisivo: bastó con que María colocara primera antes de arrancar el motor para poner nuevamente en marcha el Mini. Con humor, la portuguesa cerró la anécdota antes de volver al vivac: “Formamos un dúo magnífico, pero ni Rosa ni yo somos mecánicas”. Una frase que resume el espíritu de supervivencia que las mantiene en carrera.


