En medio de rumores y tensiones, Alpine tomó una decisión que condiciona su futuro deportivo
Alpine confirmó un cambio estructural, en medio de tensiones en Renault y cuestionamientos en su histórica planta de Viry-Châtillon.
La decisión fue adoptada bajo la conducción de François Provost, actual responsable del Grupo Renault.
Instagram @briatoreflavioAlpine confirmó oficialmente que la temporada 2026 será la última de su programa en el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC), lo que implica también su despedida de las 24 Horas de Le Mans bajo el actual proyecto Hypercar. La noticia, que circulaba como versión en las últimas semanas, terminó por hacerse realidad en una jornada clave para el Grupo Renault.
El anuncio se dio en el marco de una reunión del Comité Social y Empresarial (CSE) en Viry-Châtillon, un día que ya se anticipaba determinante para el futuro deportivo e industrial de la compañía. La decisión se conoce poco después de que Dacia diera por concluido su programa de rally raid, reforzando la idea de una reestructuración profunda dentro del conglomerado.
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El proyecto Hypercar de Alpine había comenzado en 2021, aunque fue en 2024 cuando la marca francesa puso en pista su propio prototipo LMDh, el Alpine A424, para competir tanto en el WEC como en las 24 Horas de Le Mans. La edición del próximo año en el circuito de La Sarthe será, así, la última participación del modelo bajo esta estructura.
Un proyecto que no logró consolidarse en el largo plazo
En los últimos meses habían crecido los rumores sobre una eventual retirada del campeonato e incluso sobre la continuidad de Alpine como marca. Sin embargo, días atrás un portavoz aseguró a Motorsport.com que la firma no desaparecería, aunque evitó negar lo que finalmente se confirmó: la salida del Mundial de Resistencia.
Cabe recordar que el verano pasado Luca de Meo, entonces director general de Renault, había estimado que Alpine necesitaría cerca de veinte años para convertirse en un competidor sólido frente a estructuras consolidadas como Porsche. No obstante, el proyecto concluirá mucho antes. La determinación fue adoptada bajo la conducción de su sucesor, François Provost, en el marco de una revisión estratégica más amplia.
Incluso la presencia de Alpine en la temporada 2026 del WEC estuvo en duda durante varios meses. Finalmente, la dirección otorgó luz verde para disputar un último campeonato completo, que funcionará como despedida oficial del programa.
Impacto industrial y clima de tensión en Viry-Châtillon
En el plano deportivo, el equipo continuará trabajando junto a la estructura Signatech, liderada por Philippe Sinault, responsable técnico del proyecto de resistencia. El prototipo A424 recibió mejoras recientes y consiguió su primera victoria en Fuji el otoño pasado, un logro que ahora adquiere un tinte simbólico en medio del cierre anunciado.
La decisión también se inscribe en un contexto delicado para la planta de Viry-Châtillon. El histórico centro técnico perdió recientemente el desarrollo de los motores de Fórmula 1 para la escudería Alpine, que actualmente utiliza unidades cliente provistas por Mercedes desde Enstone. Esta reconfiguración generó inquietud entre trabajadores y autoridades locales.
Alpine, en la mira
En los últimos días, el alcalde de Viry-Châtillon, Jean-Marie Vilain, expresó su malestar al denunciar “mentiras y traiciones” por parte de Renault, en referencia al futuro incierto de la planta, que debía reconvertirse en un polo tecnológico denominado “Hypertech”. Las críticas sindicales y políticas se intensificaron tras conocerse la salida del WEC, alimentando un clima de tensión que excede lo estrictamente deportivo.
Con este escenario, Alpine afrontará su última temporada en resistencia mientras redefine su estrategia global. La marca continuará vinculada a la Fórmula 1, pero su retirada del WEC marca el cierre de una etapa que había despertado grandes expectativas dentro del automovilismo internacional.


