El problema que tiene Darío Franco y no puede solucionar en Gimnasia
El Lobo está pasando por un muy buen momento en la categoría, aunque tuvo un traspié en los últimos partidos. Hay una explicación para esta baja y es la poca respuesta que encuentra el entrenador desde el banco de suplentes.
Facundo Lencioni, un infaltable en el equipo de Franco
Maru Mena / MDZGimnasia y Esgrima de Mendoza tiene un equipo confiable, pero todavía no tiene un plantel confiable. Esa diferencia puede parecer mínima, pero en una temporada larga puede transformarse en un problema importante. Darío Franco encontró soluciones desde que llegó, acomodó al equipo y consiguió muchos puntos con una base de apenas 11 o 12 futbolistas que sostienen el funcionamiento. El inconveniente aparece cuando alguno falta: los que entran desde el banco no consiguen mantener el nivel y el rendimiento del Lobo inevitablemente baja.
Hay una columna vertebral que casi nunca falla. César Rigamonti aparece siempre que el equipo lo necesita y muchas veces termina salvando al Lobo. Por delante suyo, Ezequiel Muñoz y Diego Mondino forman una dupla central que responde, mientras que la diferencia suele aparecer con el talento de Facundo Lencioni y Esteban Fernández, y los goles de Agustín Módica.
El problema empieza cuando Franco necesita mirar hacia el banco de suplentes. Ulises Sánchez, Brian Andrada, Santiago Rodríguez, Blas Armoa, Valentino Simoni y hasta el Monito Vargas no han logrado transformarse en alternativas capaces de sostener el funcionamiento cuando les toca ingresar. Y entonces aparecen las dudas. Una lesión, una suspensión o simplemente la necesidad de cambiar el partido obligan al entrenador a recurrir a futbolistas que, hasta el momento, no han conseguido aportar lo que el equipo necesita para mantenrse con aspiraciones.
Igualmente el Lobo ha sacado 17 puntos de 30, está cuarto en su zona y ha obtenido triunfos importantes como contra Independiente en Avellaneda. Franco entendió que el vértigo y el juego directo son sus aliados, pero también aprendió que Antonini necesita un socio en la contención para no sufrir tanto. El problema es que se vuelve al mismo tema de siempre. Tomás O'Connor aportó soluciones, pero el físico y las lesiones hacen que esté más afuera que adentro, y por ahora nadie pudo ocupar ese lugar.
Ahí está, quizás, la deuda pendiente de Franco en Gimnasia: lograr que el equipo no dependa tanto de sus titulares. Porque mientras Rigamonti, Muñoz, Mondino, Lencioni, Fernández y Módica estén en cancha, el Lobo tiene argumentos para competir. Pero cuando alguno falta, la diferencia se siente demasiado. Y si el objetivo es sostenerse arriba, el DT necesitará encontrar respuestas también en aquellos que hoy esperan su oportunidad en el banco.
Los números lo respaldan
Dario Franco dirigió a Gimnasia 16 partidos (contando el de Copa Argentina). Ganó 8, empató 1 y perdió 4. Son registros muy buenos, aunque en el medio está la derrota 5-1 en el clásico contra Independiente Rivadavia.