El fuerte gesto de Ignacio Malcorra a la platea de Newell's tras los proyectiles que le lanzaron durante el partido
Ignacio Malcorra, ex Central y verdugo de Newell's en los clásicos, volvió al Coloso y fue recibido de manera hostil. Al salir, soltó una seña que lo dijo todo.
Ignacio Malcorra esquiva los proyectiles de los hinchas de Newell's mientras intenta ejecutar un córner.
FotoBairesEl regreso de Ignacio Malcorra al Coloso Marcelo Bielsa estuvo lejos de pasar inadvertido. A muy poco tiempo de haber dejado Rosario Central para firmar con Independiente, el verdugo de Newell's en los clásicos fue recibido como se preveía: silbidos, insultos y una lluvia de proyectiles que no lo dejaron jugar en paz.
Ignacio Malcorra y una noche caótica en su regreso a la cancha de Newell's
El clima hostil contra el volante de 38 años por parte de los hinchas de la Lepra comenzó desde la entrada en calor y fue subiendo de temperatura con el correr de los minutos. A los 8', el Rojo tuvo un córner y el ex Canalla se hizo cargo de la ejecución. Desde la tribuna comenzaron a volar proyectiles y el futbolista no dudó en reclamarle la situación al árbitro Ariel Zamora, que paró el partido mientras los jugadores del local se acercaban para pedirle calma a su gente.
Lejos de apaciguarse, el ambiente volvió a desbordarse minutos después. Nuevamente cayeron objetos cerca de Nacho y esta vez el hecho fue más grave: un pedazo de palo de escoba aterrizó a metros del futbolista, que protestó de manera inmediata y el árbitro convocó a los efectivos de seguridad con el fin de resolver la situación
El gesto del ex Central a la platea leprosa tras ser reemplazado
Ya sobre el cierre y cuando el partido todavía estaba 1-0 en favor de Independiente (el resultado final fue 1-1) Gustavo Quinteros decidió reemplazar a Malcorra por Ignacio Pusetto. Pero antes de sentarse en el banco, el volante tuvo su momento de "venganza": miró fijo a la platea leprosa y, a modo de provocación, dejó un gesto que lo dijo todo.
Lo cierto es que Malcorra supo ganarse un lugar especial en Central y eso explica, en parte, la bronca que despertó en Newell's la visita de su gran verdugo (marcó dos goles decisivos -uno de tiro libre en el Gigante y otro en el Coloso- que sentenciaron clásicos). Por eso, su vuelta no podía ser una noche más.