De Las Heras al radar de Scaloni: cómo fue el inesperado debut de Zaid Romero en Godoy Cruz
El defensor Zaid Romero, de Las Heras y en el radar de Lionel Scaloni, tuvo un debut inesperado en Godoy Cruz.
Zaid Romero viene de marcar un gol en el Getafe y Scaloni lo sigue de cerca.
EFELa carrera de Zaid Romero parece una de esas historias escritas a los empujones, sin demasiado marketing ni focos encima. Pero detrás del defensor que hoy hace goles en Europa y aparece en el radar de Lionel Scaloni, hubo un pibe de Las Heras criado en una familia fanática de Huracán.
En pocas palabras
- Debut inesperado: Zaid Romero debutó en Godoy Cruz por un golpe de calor de otro jugador.
- Carrera postergada: Tras su debut, pasó un año sin jugar en Primera y fue cedido a Villa Dálmine.
- Proyección actual: El defensor mendocino hoy brilla en Europa y está en la órbita de la Selección Argentina.
De esas que comen rápido antes del partido para llegar temprano a la cancha y no perderse nada. Pero en Huracán, Zaid no encontraba lugar para él. En 2019, con 20 años, el Flaco veía cómo el club no lo tenía en cuenta para disputar el Torneo Federal.
El camino de Zaid Romero al fútbol grande
Pero en Huracán, Zaid no encontraba lugar para él. Jugó algunos minutos en el Federal, pero ante la llamada del Expreso, Romero decidió irse.
En 2019, con 20 años, el Flaco veía cómo el club no lo tenía en cuenta para disputar el Torneo Regional. Y ahí apareció una de las personas más importantes de su carrera: Daniel Oldrá.
El Gato se lo llevó a Club Godoy Cruz Antonio Tomba casi como una apuesta silenciosa. La idea inicial era que completara el recorrido en Reserva y, tal vez, tuviera alguna oportunidad aislada en Primera.
Nadie imaginaba que su debut llegaría por una situación tan inesperada.
En Godoy Cruz rápidamente empezó a hacerse notar. “El Patón”, como lo apodaron apenas llegó, se ganó terreno a fuerza de humildad, trabajo y perfil bajo. No hacía ruido. Pero entrenaba como si cada práctica fuera la última.
Por aquellos días el Tomba atravesaba un caos futbolístico. Javier Patalano había dejado el cargo y Mario Sciacqua ya estaba acordado como nuevo entrenador. Pero antes de asumir oficialmente, Daniel Oldrá tuvo que hacerse cargo del equipo de manera interina para enfrentar a Defensa y Justicia.
Fue el 8 de diciembre de 2019.
Godoy Cruz perdía 2 a 0 en Florencio Varela y Oldrá había apostado como titular por el paraguayo Miguel Jacquet, que había entrenado entre algodones durante toda la semana.
Pero el calor hizo lo suyo.
A la media hora del primer tiempo, Jacquet sufrió un golpe de calor y tuvo que salir. Y entonces apareció Zaid Romero.
Casi sin tiempo para entender lo que pasaba.
Entró en un contexto dificilísimo, en una cancha complicada y en medio de un equipo golpeado. No brilló. No hizo un partido extraordinario. Pero tampoco desentonó. Mostró personalidad, presencia física y una entrega que llamó la atención.
Parecía el comienzo de algo.
Pero el fútbol casi nunca es lineal.
Después de ese debut pasó un año entero sin volver a jugar en Primera. Sciacqua prácticamente no lo tuvo en cuenta y el defensor quedó perdido en el fondo de la consideración. Recién volvería a tener una oportunidad con Diego Martínez.
Y tampoco salió bien.
En apenas su segundo partido como titular, Godoy Cruz sufrió aquella histórica goleada 6 a 1 frente a Racing Club en Avellaneda que dejó secuelas por todos lados.
Poco tiempo después, Romero fue cedido a préstamo a Villa Dálmine.
Ahí empezó realmente su carrera.
Lejos de Mendoza. Lejos del ruido. Lejos incluso de la gente que dudaba si alguna vez iba a poder consolidarse en Primera.
Hoy, mientras su nombre empieza a sonar fuerte en Europa y se mete en la consideración de Lionel Scaloni, su historia vuelve a recordar algo que el fútbol argentino repite todo el tiempo: muchas veces las grandes carreras empiezan por accidentes, urgencias o golpes de calor.



