Coudet confesó su enojo con un jugador a pesar de la goleada de River y lanzó una broma: "Lo voy a matar"
Eduardo Coudet habló tras el 3-0 de River ante Belgrano y confesó un momento de furia con uno de sus jugadores. Más tarde se supo el motivo.
Ni la goleada calmó la intensidad de Eduardo Coudet, quien confesó un momento de furia con uno de sus jugadores.
Captura de TVDespués del triunfo por 3-0 del Millonario ante Belgrano, el entrenador de River Plate, Eduardo Coudet, dejó una de las frases más llamativas de la conferencia. Es que durante el partido hubo una situación puntual que desató una reacción inesperada desde el banco y que tuvo como apuntado a Lautaro Rivero.
En conferencia, Coudet reconoció su reacción desde el banco: "Me tendría que controlar un poquito más. Tiré piñas al aire porque... no puedo decir qué pasaba. Teníamos un temita con Lautaro (Rivero)... lo voy a matar. Era una indicación que no ejecutaba, pero bueno, después todo continuó bien", contó entre risas.
Eduardo Coudet contó por qué explotó con Lautaro Rivero
Luego, bajó el tono y explicó su manera de vivir los partidos: "No puedo dar una contestación, que quede ahí y ustedes sacan todo. Lo vivo con mucha intensidad, es mi manera de ser. Nunca quiero evidenciar a un jugador, lo vivo de esa manera".
Lautaro Rivero llegó a la quinta amarilla en River y podrá jugar el Superclásico
El defensor central fue amonestado sobre el final del partido y llegó al límite de tarjetas, por lo que no podrá estar ante Racing. Sin embargo, esa situación le permitirá llegar limpio al Superclásico frente a Boca Juniors, uno de los objetivos marcados en el calendario.
La acción que derivó en la amarilla no se vio en la transmisión, ya que coincidió con la repetición del tercer gol convertido por Tomás Galván. Rivero cometió una infracción tras un lateral y recibió la sanción del árbitro Yael Falcón Pérez.
Ya en la conferencia de prensa, Coudet fue consultado sobre la amonestación del jugador y, si bien no lo afirmó explícitamente, su "indicación" era para que Rivero hiciera lo que, al parecer, el defensor no se acordaba que tenía que hacer: hacerse amonestar para llegar limpio al Superclásico.