Aseguran que Matías Almeyda podría recibir más de diez partidos de sanción tras su furiosa reacción
El Comité de Disciplina evaluará en las próximas horas los hechos y no se descarta una suspensión ejemplar para Matías Almeyda.
Almeyda, en la mira del Comité.
EFEMatías Almeyda atraviesa horas decisivas. Tras su expulsión en el empate 1-1 entre el Sevilla FC y el Deportivo Alavés, el entrenador argentino podría recibir una sanción que superaría los diez partidos, según el análisis del acta arbitral y la normativa disciplinaria vigente.
El Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol dará a conocer su resolución en los próximos días. La gravedad de los hechos consignados por el árbitro Iosu Galech abre la puerta a un castigo considerable, dependiendo de cómo se interpreten cada una de las conductas reflejadas en el informe.
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El acta comienza detallando el motivo de la expulsión en el minuto 85: "En el minuto 85 el técnico Almeyda, Matías Jesús fue expulsado por el siguiente motivo: Por protestar una de mis decisiones de manera ostensible, realizando gritos y gestos de desaprobación hacia mi persona, habiendo sido advertido escasos minutos antes por el asistente nº1 para que recondujera tanto su actitud como la conducta general de su banquillo".
Según informó Mundo Deportivo, este primer punto podría acarrear entre dos y tres encuentros de suspensión por protestas o desconsideración hacia el árbitro.
La negativa a abandonar el área técnica
La situación no terminó con la tarjeta roja. El colegiado dejó constancia de que el técnico se resistió inicialmente a marcharse: "Una vez expulsado, se negó a abandonar el área técnica, siendo advertido en reiteradas ocasiones por parte del asistente nº 1 y del cuarto árbitro. Esta situación provocó la paralización del encuentro para indicarle nuevamente que debía abandonar el banquillo".
Este comportamiento podría encuadrarse en el artículo relativo al incumplimiento tras expulsión directa, que obliga a dirigirse inmediatamente a vestuarios. La sanción prevista oscila entre dos y tres partidos adicionales, aunque finalmente Almeyda terminó dejando el campo.
El cara a cara con el árbitro que complica a Matías Almeyda
El punto más delicado aparece luego en el documento arbitral: "Ante esta circunstancia, el citado entrenador se adentró en el terreno de juego y se colocó cara a cara a escasos centímetros de mí, en actitud desafiante e intimidatoria. Tras indicarle de manera reiterada que abandonara el terreno de juego siguió en la misma actitud, encarándose conmigo durante más de un minuto".
Aquí el Comité deberá determinar si interpreta la acción como amenaza o coacción. De ser así, el reglamento contempla suspensiones de entre cuatro y doce encuentros, lo que elevaría significativamente el total. Además, el árbitro añadió que el técnico "una vez abandonó dicha posición pateó una botella de agua que se encontraba en el suelo de forma agresiva", conducta que podría considerarse contraria al buen orden deportivo.
El segundo enfrentamiento y la posible suma de penas
El acta concluye con un nuevo episodio: "Posteriormente, volvió al terreno de juego y se encaró con el cuarto árbitro en la misma actitud descrita anteriormente, teniendo que ser retirado del terreno de juego por miembros de su equipo y personal de seguridad del club. Como consecuencia de estos hechos, el encuentro estuvo detenido durante 3 minutos".
Si este hecho también se cataloga como intimidatorio, el castigo podría incrementarse aún más. Sumando cada infracción de manera independiente, la suspensión podría alcanzar o incluso superar los once partidos, aunque existe la posibilidad de que el órgano disciplinario considere algunas acciones como parte de una misma conducta continuada.
Tras el encuentro, Almeyda expresó su malestar: "Considero que es una injusticia. Quiero justicia porque fui expulsado de manera vergonzosa y pierdo la cabeza ante una injusticia. Él (el árbitro) no sabía si el que había hablado era yo, y era otro, no debería ser tan fácil expulsar a un entrenador. Si digo que una falta no es y apoyo mi cabeza en la banca, no puedo ser expulsado". También pidió "disculpas" a su entorno y a la afición por su reacción.
La decisión final marcará un precedente importante. Más allá del resultado, el técnico argentino se expone a una de las sanciones más severas para un entrenador en el fútbol español reciente, en un episodio que sigue generando debate dentro y fuera del campo.

