Argentina - Inglaterra: el legado británico en la cultura y el deporte argentino
El partido entre Argentina e Inglaterra por el Mundial 2026 revive la profunda conexión cultural y deportiva que une a ambas naciones más allá de la rivalidad.
El vínculo entre Argentina e Inglaterra comenzó en las invasiones inglesas y llega hasta nuestros días.
La Selección argentina enfrentará a Inglaterra por las semifinales del Mundial 2026 en un partido que promete alta temperatura, tanto en lo futbolístico como más allá de la cancha. Más allá de las aclaraciones de Lionel Scaloni, el contexto bélico de Malvinas es el que toma mayor preponderancia en la historia reciente entre ambos países, pero la relación ha cambiado la cultura y revolucionado el deporte.
El entrenador de la Argentina remarcó en la conferencia de prensa post-partido con Suiza que el encuentro contra Inglaterra es "solo un partido", pero la sola aclaración remarca también que hay algo más ahí. Lo mismo hizo Carlos Salvador Bilardo en 1986. "Mezclar el futbol con aquella guerra sería una falta de respeto a nuestros muertos que están enterrados en las islas. Si nos toca Inglaterra, va a ser un simple partido de futbol", dijo "El Narigón" en aquel entonces a la revista El Gráfico. El partido y su posterior impacto remarca que más allá de las palabras del director técnico, esos cuartos de final fueron mucho más que un partido.
Ahora, más allá de la dolorosa herida de Malvinas, cabe recordar el vínculo que une a la Argentina con Inglaterra, cultural y deportivamente, que se alimentó entre sí más allá de la política colonial del Reino Unido y la usurpación del territorio nacional, relación que se construye en tiempos del virreinato de Rafael de Sobremonte hasta nuestros días.
La llegada del deporte británico al Río de la Plata
Las invasiones inglesas de 1806 y 1807 formaron parte del conflicto internacional que supusieron las Guerras Napoleónicas (1803-1815) y, aunque la actual Argentina todavía no existía, estas tuvieron como efecto colateral la llegada del deporte británico a nuestras tierras. En los diarios de viaje de los entonces invasores se destaca que los soldados traían consigo armas y todo lo que la logística requiriera para la ocupación, pero también que viajaban con los implementos necesarios para jugar al cricket, el cual jugaron pudieron haber jugado en la actual Plaza de Mayo o a las afueras de la antigua ciudad.
De aquellos invasores, cuando fueron expulsados por las milicias porteñas, muchos desertaron hacia el interior de las pampas. Con sus costumbres y tradiciones propias de las Islas Británicas. Así, entonces, comenzó una relación entre los criollos, el gauchaje y la figura de "el inglés", que luego de la Revolución de Mayo se hizo aún más fluida. Para la década de 1830, ya se registró la creación del primer club de cricket en el país, el cual algunos historiadores relacionan con el actual Buenos Aires Cricket & Rugby Club de 1864.
El desembarco definitivo de la cultura inglesa
Con la Constitución Nacional y el proceso de unificación territorial e institucional de la actual República Argentina, llegaron también las inversiones extranjeras al país, entre ellas las ferroviarias y telegráficas que se impulsaron durante la primera presidencia de Julio Argentino Roca. La red planificada de trenes y líneas de telégrafo significaron también la llegada de miles de trabajadores británicos y la instalación de cientos de pueblos en todo el país. Esto cambió, entonces, la estructura de la nación.
Los ingleses, además de su innovación tecnológica, siguieron la lógica de las colonias de inmigrantes de entonces, por lo que se instalaron por todo el territorio con escuelas, centros de salud y las necesidades básicas para cada comunidad, integrando a los habitantes rurales. A pesar de ello, no fue así en todos los espacios ingleses, ya que muchos los reservaron para sí mismos, principalmente los clubes.
El partido de los hermanos Hogg
Sobre la calle del Temple, actual Viamonte, a unas cuadras de la Plaza de Mayo, el inglés Thomas Hogg, con unas porter mediante, propuso a sus amigos organizar un partido de fútbol como los que jugaban en su juventud en Inglaterra. Así, entonces, comenzaron a convocar a conocidos y amigos para disputar un partido en la zona donde actualmente se ubica el Planetario.
El encuentro, que tuvo como protagonistas a Thomas y su hermano James fue anunciado en el periódico anglo-argentino The Standard and River Plate News y se terminó disputando el 20 de junio de 1867 como una actividad del Buenos Aires Football Club, fundado el 9 de mayo de ese mismo año y que funcionaba en la misma sede que el mencionado previamente club de cricket. Aunque no hay registro de partidos posteriores del mismo club, se entiende que hubo más encuentros, como así también los hubo en otros puntos del país, como en el caso de Isaac Newell en Rosario.
Los escoceses que revolucionaron Argentina
Junto con la oleada migratoria de británicos llegaron a la Argentina gran cantidad de escoceses para trabajar en las empresas que montaban los ingleses. Así fue como feligreses de la Iglesia de San Andrés, sobre la actual Avenida Belgrano, comenzaron a mandar cartas a empresas, bancos y talleres ferrocarrileros de la zona del Río de la Plata para organizar equipos y así también un campeonato en 1891. Fue la semilla de lo que hoy es la Asociación del Fútbol Argentino, aunqu8e esta tuvo su fundación recién en 1893 por iniciativa del también escoces Alexander Watson Hutton.
Este hombre, docente escocés, llegó al país años antes para trabajar en el St. Andrew's Scots School, pero al poco tiempo se marchó para fundar el Buenos Aires English High School. Este nuevo colegio tenía como una parte central el deporte para la educación. Watson Hutton, luego de esto, comenzó a integrar a los clubes ingleses para organizar el campeonato que hasta hoy se disputa en todo el país.
Lo llamativo de este hombre es que, cuando los realizadores de la serie documental El fútbol es historia consultaron a la institución que fue alma mater de Watson Hutton, nada registraba que el fuera un gran futbolista ni que tuviera dote deportivo alguno. En respuesta a los investigadores argentinos, desde Escocia, les aseguraron: "Estamos muy contentos de que un escocés haya sido el fundador para que después Maradona le haya hecho el gol del siglo a los ingleses".
La argentinización del fútbol
En menos de una década, los ingleses se vieron obligados a abrir las puertas de sus clubes a los criollos. Los que empezaron siendo unos "ingleses locos" se convirtieron en figuras de los fines de semana porteños, por lo que muchos criollos comenzaron a jugar y hasta fundar sus clubes.
Esta nueva generación de futbolistas no ingleses terminaron ganando el control de la asociación de fútbol y Florencio Martínez de Hoz ganó la presidencia en 1906, determinando el fin de la "era británica" del fútbol argentino. A pesar de ello, los ingleses siguieron formando parte de la comunidad deportiva del país, pero cada vez en menor medida, hasta un corte abrupto en 1914 por el inicio de la Primera Guerra Mundial que significó la salida de miles de ingleses e hijos de ingleses que vivían en el país.
Inglaterra, las guerras y el nacionalismo
Las guerras de Europa se llevaron a muchos ingleses para el combate o la posterior reconstrucción de su nación. Al mismo tiempo, las empresas inglesas se retiraron por cuestiones económicas lógicas del contexto mundial. En la década del 30, con el objetivo de volver a atraer las inversiones británicas, se firmó el Pacto Roca-Runciman, pero el inicio de la Segunda Guerra Mundial echó por tierra las posibilidad de la reactivación de las inversiones.
Con las medidas de corte nacionalista que llegaron al país con la el golpe de Estado autodenominado Revolución del '43 y las presidencias de Perón en la nacionalización del capital del Banco Central y la matriz fabril-empresaria, la retracción inglesa fue cada vez mayor y se rompió el histórico vínculo entre ambas naciones. Con la Guerra de Malvinas, lógicamente, todo terminó por acaban en un silencio bilateral y hasta ninguneos, aunque culturalmente el país sigue atravesado por Inglaterra.
A pesar de esta relación bilateral completamente rota entre ambos países, la influencia inglesa sigue presente en la Argentina. Los pueblos de origen inglés continúan con sus nombres y los descendientes de aquellos inmigrantes proliferaron por el país. Iglesias anglicanas, escuelas y clubes ingleses siguen siendo el centro de reunión de muchos de la colectividad británica, como ocurre con españoles, italianos o alemanes, y lo seguirán estando más allá de cómo sea el resultado de mañana.