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A 40 años de su muerte: el legado de Thierry Sabine, el creador del Rally Dakar

La figura del fundador del Rally Dakar sigue marcando el espíritu de una de las competencias más extremas y emblemáticas del deporte motor.

En 1977, Thierry Sabine se perdió en el desierto de Libia durante el rally Abiyán-Niza; tras ser rescatado, decidió mostrar al mundo la magia del desierto.

En 1977, Thierry Sabine se perdió en el desierto de Libia durante el rally Abiyán-Niza; tras ser rescatado, decidió mostrar al mundo la magia del desierto.

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El Rally Dakar no nació como una simple competencia automovilística, sino como una idea radical que unió aventura, riesgo extremo y narrativa épica. Detrás de ese concepto estuvo Thierry Sabine, un francés carismático y decidido que imaginó una prueba capaz de llevar al límite a personas y máquinas en uno de los entornos más hostiles del planeta.

La historia de su creador quedó trágicamente ligada al desierto africano. El 14 de enero de 1986, en plena disputa de la octava edición del rally, Sabine murió en un accidente de helicóptero junto a otras cuatro personas. El aparato, que seguía desde el aire el recorrido de los competidores, se estrelló durante una tormenta de arena en Mali, cuando intentaba orientarse por las luces de un vehículo en carrera.

Horas después, los equipos de rescate localizaron los restos de la aeronave incrustada en una duna. Entre las víctimas se encontraba también el cantante Daniel Balavoine, quien estaba a cargo de las acciones humanitarias del Dakar, una faceta que Sabine había impulsado para dar a la prueba un alcance social más amplio.

accidente creador dakar
Sabine falleció en la noche del 14 de enero de 1986 en un accidente de helicóptero, junto a otras cuatro personas.

Sabine falleció en la noche del 14 de enero de 1986 en un accidente de helicóptero, junto a otras cuatro personas.

Una visión más fuerte que la tragedia

El impacto emocional fue enorme, pero el rally no se detuvo. La caravana continuó su camino hasta la meta final, respetando la voluntad expresa de su fundador, convencido de que el Dakar debía seguir adelante incluso frente a la adversidad, como parte esencial de su identidad.

Sabine falleció con apenas 36 años, pero dejó una huella profunda en el mundo del deporte motor. Antes como piloto y luego como organizador, demostró una habilidad poco común para transformar una idea extrema en un evento de alcance internacional, capaz de captar la atención de medios, marcas y público.

El origen del Rally Dakar

El germen del Dakar se gestó a partir de una experiencia personal límite. Durante una carrera amateur entre Abiyán y Niza, Sabine se perdió en el desierto libio mientras conducía una Yamaha XT 500. Pasó tres días completamente solo, enfrentado a la posibilidad real de morir, hasta que fue finalmente rescatado.

Aquella vivencia marcó un punto de quiebre. A partir de entonces, comenzó a imaginar una prueba que llevara esa sensación de desafío extremo a otros aventureros, bajo un lema que se convirtió en emblema: "Entusiasmar a quienes se embarcan en la aventura y hacer soñar a quienes no lo hacen".

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De idea marginal a fenómeno global

El primer Paris-Dakar se puso en marcha el 26 de diciembre de 1978 desde París, con menos de 200 vehículos entre coches y motos. En pocos años, el crecimiento fue exponencial: de la Torre Eiffel a la Plaza de la Concordia y luego al Palacio de Versalles, con cientos de participantes rumbo a África.

primer dakar
El 26 de diciembre de 1978, 170 aventureros salen a recorrer 10.000 km por las pistas de Argelia, Níger, Mali, Alto Volta y Senegal.

El 26 de diciembre de 1978, 170 aventureros salen a recorrer 10.000 km por las pistas de Argelia, Níger, Mali, Alto Volta y Senegal.

El camino no estuvo exento de resistencias. Ecologistas, autoridades y organismos deportivos cuestionaron el impacto y la viabilidad del rally. Sin embargo, Sabine logró consolidar la competencia mediante una organización más profesional, una fuerte exposición mediática y una estructura capaz de sobrevivir incluso a su desaparición.

Tras su muerte, su padre Gilbert asumió la continuidad del proyecto y mantuvo viva la esencia de una carrera que, 40 años después, sigue siendo sinónimo de desafío, aventura y leyenda en el desierto.