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Godoy Cruz y los sospechosos de siempre

Otra vez ganaron los violentos y el hincha posta se va a casa masticando bronca. Una película sin fin.

"No es algo que tenga que ver con la barra. Fue un hecho aislado y puntual de una persona que estamos intentando identificar". La frase de Hernán Amat es cierta: esta vez no fueron los delincuentes de la tribuna que lucran por el poder, aunque no alcanza para apaciguar la bronca y el malestar con la que el hincha de Godoy Cruz se fue del Víctor Legrotaglie tras la suspensión por la agresión a Diego Martín, el juez de línea número 2.

A ese tipo que dejó el laburo un martes a las 18 para llegar con tiempo a la cancha, el que tuvo que pedir plata por adelantado para tener la cuota al día y poder entrar, a ese que se hizo un cuarenta y ocho con su familia para armar la logística y estar presente en la tribuna no le alcanza con discriminar si es un barra brava o un cabeza de termo: para el caso es lo mismo, porque el resultado es otro partido de su equipo suspendido.

No sirve de calmante que le digan quién fue porque son los sospechosos de siempre, esos que hacen daño con tal de perjudicar a a Godoy Cruz, que en teoría es "su" equipo, aunque por las actitudes pareciera todo lo contrario. Cómo se le explica a esa persona de bien, el que heredó la pasión por los colores y disfruta de la cancha aún en la derrota, que uno o cien inadaptados le arruinan otra vez la tarde.

Marín, agredido, deja el campo post suspensión.

"Que se vayan todos, que no quede ni uno solo", cantaron desde todos los costados, incluida la popular, los verdaderos hinchas del club una vez consumada la suspensión por el proyectil que abrió la cabeza de un juez de línea. Por eso no importa la cantidad, porque el saldo es otra vez negativo y la violencia volvió a ganar.

"No es algo de la cancha de Gimnasia, porque acá juega el Lobo y esto no pasa. Es una cuestión del comportamiento de la parcialidad de un club", disparó el Cacique Medina, entre bronca y desilusión por lo sucedido. Claro, el conteo ya data Talleres de Córdoba, Sarmiento de Junín y San Lorenzo de Almagro. 

En las gateras empieza a gestarse una sanción en modo guillotina. Se habla de quita de puntos, multa económica y puertas cerradas aunque habrá que esperar la decisión final del Tribunal de Disciplina una vez que tenga en sus manos el informe de Yael Falcón Pérez.

Magnitud del guadañazo al margen, habrá que pensar alguna vez en los tipos de bien que solo quieren ver a su equipo en paz sin que un piedrazo les vuele la cabeza o sin que un encapuchado rompa una butaca para usarlo como espada como si fuese el Prince of Persia. A fin de cuentas, son esos que pagan, además de la cuota religiosamente, los platos rotos, una vez más, por los sospechosos de siempre.