El legado del Bocha Maschio, capaz de emocionar a Racing… y a Independiente
El pueblo racinguista vivió una jornada muy emotiva en la noche de ayer, porque horas antes de que el equipo enfrentara a Huachipato por los octavos de final de la Copa Sudamericana, trascendió la noticia del fallecimiento de uno de sus máximos ídolos: Humberto Dionisio Maschio. El Bocha fue parte del inolvidable “equipo de José” que condujo Juan José Pizzuti y ganó la Copa Libertadores y la Intercontinental en 1967, pero también alzó un trofeo en la otra vereda de Avellaneda. El legado de uno de los pocos que se ganó la admiración de Argentina e Italia… y de Independiente y de Racing.
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El 10 de febrero de 1933 nació en Avellaneda Humberto Maschio, un chico que comenzaría su formación futbolística como delantero en Arsenal de Llavallol y después debutaría en el fútbol argentino con la camiseta de Quilmes. En la campaña de 1953 (su primera), vistiendo la del Cervecero, Maschio anotó 24 goles en 30 partidos. Rápidamente, entonces, pasó a las filas de Racing. En la Academia brilló enseguida y en 1955 fue el goleador, con 18 tantos. Mientras se iba gestando su condición de ídolo, Maschio fue convocado a la Selección argentina, donde tendría un increíble registro de un gol por partido y sería parte de una delantera que dejó su huella.
El Bocha jugó con el seleccionado nacional los Juegos Panamericanos México de 1955, pero su gran impacto llegaría dos años después. En el 57 fue campeón de lo que hoy se conoce como Copa América (antes, Campeonato Sudamericano), en Perú, conformando una recordada delantera con Oreste Osmar Corbatta, Antonio Valentín Angelillo y Omar Sívori, que se la apodó “Los Carasucias”. Aquel equipo venció 3-0 en la final a un Brasil que sería campeón mundial un año más tarde (Maschio convirtió uno de los goles). El Bocha no volvió a vestir la camiseta argentina, pero su estadística quedó y siempre quedará como abrumadora: 12 goles en 12 partidos.
En 1958, Humberto Maschio pasó a jugar a Italia y varias cosas debieron cambiar. Los futbolistas solo podían representar a las selecciones de los países en cuya liga competían, por lo que Maschio reemplazó la camiseta argentina por la Azzurra. Y, de hecho, jugó para Italia la Copa del Mundo de 1962 (solo un encuentro). Vistió los colores de Atalanta, Bologna, Fiorentina e Internazionale y aportó goles en todos ellos. En total, a lo largo de nueve temporadas, marcó 59 tantos. Pero la mayor parte de su historia todavía no había sido escrita.
Juan José Pizzuti llegó a Racing para ser entrenador y tenía un objetivo: traer de vuelta al Bocha Maschio. En 1966, su deseo se hizo realidad y el DT empezó a gestar aquel equipo que dejaría su estampa en la historia del fútbol argentino. Con Maschio llegado desde Italia, Roberto Perfumo, Quique Wolff, Alfio Basile, Juan Carlos Cárdenas y otros íconos, Racing fue campeón local en 1966 con un invicto de 39 partidos (registro que recién el Boca de Carlos Bianchi superaría más de 40 años después). Y, al año siguiente, la cima: la Academia se consagró campeón de la Copa Libertadores y después de la Intercontinental frente al Celtic de Glasgow, para erigirse como el primer club argentino en conquistar el mundo. Humberto Maschio tenía 34 años y se retiraría del fútbol una campaña más tarde. Pero la historia, entonces sí, estaba escrita. Y el Bocha era parte fundamental de ella.
Curioso es cómo siguió su camino. Maschio no tuvo suerte como entrenador de la Selección argentina en la antesala del Mundial de 1970, pero sí más tarde. Se convirtió en DT de… Independiente. Y, del otro lado de Avellaneda, también dejó su marca: con el Bocha como ideólogo, el Rojo fue campeón en 1973 de la Copa Interamericana y de la Libertadores. El ex delantero hizo debutar a otro con su apodo: Ricardo Enrique Bochini. Y así lo recordó el máximo ídolo de la historia de Independiente: “Fue en 1973, en el estadio Centenario, y Maschio me puso en el tercer partido final contra Colo Colo: ganamos 2–1 en el alargue con gol de Giachello. Fue mi primer título, mi primera Copa…”.
“Mi segunda esposa me dijo `vos querés más a Racing que a mí´ y yo le dije `no, te quiero igual´, como diciendo `mirá cuánto te amo´… me quería matar”, contó alguna vez. Pero su amor por Racing, increíblemente, no le quitó adeptos enfrente. La cuenta oficial de Independiente, ayer, tras conocerse su fallecimiento a raíz de una insuficiencia renal a los 91 años, lo despidió: “Respetado por todo Avellaneda, enviamos un saludo a todos sus familiares, amigos y seres queridos en este momento”. Un tuit que es reflejo de algo más grande. De su legado. Humberto Maschio y el honor de que en él converja una ciudad entera.