El karma que hunde a Independiente Rivadavia en el fondo de los promedios
Primer acto: Independiente Rivadavia gana 1 a 0 en una cancha chiva como el José Fierro. Se va al vestuario con la ventaja a favor, pero tras el descanso, el castillo de ilusiones se derrumba por completo. Córner de la derecha, cabezazo de Gianluca Ferrari y empate. Cinco minutos más tarde, el tiro de esquina es desde la izquierda pero el resultado es idéntico: cabecea el ex defensor de Godoy Cruz y la pelota termina en el fondo de la red.
Segundo acto: Independiente Rivadavia derrota 1 a 0 a Boca Juniors y se aferra a un triunfo histórico, hasta que aparece una corrida errónea de Francisco Petrasso en cancha rival, contragolpe Xeneize de Merentiel, centro y gol de cabeza de Cristian Medina para dejar con sabor a derrota el empate 1 a 1 en el estadio Malvinas Argentinas.
Tercer acto: Independiente Rivadavia se lleva un triunfazo del Mario Kempes ante Talleres pero todo se desmorona en el final: centro de la derecha, frentazo del ingresado Barticciotto y 1 a 1. En la última jugada del match, misma receta, pero de pelota detenida: tiro libre rumbo al área de un Centurión que duda en salir, testa de Rodríguez y una nueva derrota para la Lepra.
El dolor de cabeza de Martín Cicotello llega justamente por esa parte del cuerpo. Los últimos cinco goles que le marcaron al Azul fueron por la azotea de su defensa desde la reanudación del torneo, y eso que el entrenador utiliza tres zagueros más dos laterales. Casualmente, desde la salida de Tomás Palacios (mide 196 cm) se dieron todos esos tantos que sufrió el equipo y que solo le permitió sumar un punto de los últimos nueve posibles.
Pero antes del parate, Independiente también sufrió con una enfermedad a la que no le encuentra antídoto: Ignacio Pussetto le anotó de cabeza en el 0-1 ante Huracán de Parque Patricios por la fecha 5 de la Liga Profesional. Haciendo la rápida cuenta, de los siete tantos que sufrió en su valla, seis fueron por arriba (el único que le anotó de otra forma fue Unión de Santa Fe, que lo hizo de penal).
Tras la derrota en Córdoba, la Lepra quedó en el último lugar del promedio del descenso, a cinco puntos de Deportivo Riestra, con un partido más. Si bien tiene antes a Central Córdoba y Sarmiento, el equipo mendocino tiene que enfocarse en sí mismo y empezar a sumar de manera urgente porque los partidos pasan y los números se ponen cada vez más negros.

