Mendoza, de celeste y blanco por el partido de Los Pumas ante Francia
Mendoza en modo Puma. El frío aire con el que amaneció la provincia empezó a pasar al olvido con el calor de la gente que ya comenzó a poblar el estadio Malvinas Argentinas. Hay un decorado celeste y blanco que tiene variedad en sus formas: camisetas, gorritos, banderas y hasta la bendita vuvuzela, que sigue sobreviviendo más allá de Sudáfrica 2010.
El olorcito a chori marca que vamos por el camino correcto. No hay partido sin ese aroma humeante que activa el estómago. Sin prisa pero sin pausa, la gente comenzó a llenar las cabeceras del escenario para ver al seleccionado nacional en el inicio de la ventana de julio ante Francia. Hay una enorme expectativa, porque con el duelo de hoy, inicia la era oficial de Felipe Contepomi como head coach.
"Venimos desde Tucumán, siempre siguiendo a Los Pumas", dice Rolo con su hijo Felipe. Hay gente que dejó su vida en suspenso y armó un viaje relámpago para decir presente. "Pedí permiso en el laburo con tal de venir. Me lo descontaron, pero no importa", cuenta, entre risas, Osvaldo, un cuarentón que llega de Córdoba.
Claro que Mendoza gana por mayoría. Hay nenes de todos los clubes provinciales copando las distintas tribunas. Pichones de jugadores que tienen a sus ídolos, esos que ven en la Play o por tele, a una sola fosa de distancia. La maniobra de la Unión Argentina de Rugby de dar entradas a las instituciones, otra vez un acierto.
El cambio de rival también fue un pleno, amistoso al margen: "Nunca hemos visto a un equipo como Francia acá", dice Eulasio, jugador local de larga data. Acostumbrados a los rivales del hemisferio sur, el seleccionado europeo también significó una novedad.


