Historias

Fue campeón de Libertadores con Boca y tuvo que vender sus camisetas para pagar la salud de su hija

Pablo Jeréz debió vender las camisetas xeneizes con las que había sido campeón de Copa Libertadores y Sudamericana para poder afrontar los problemas de salud de su hija. La emoción al recuperar una.

Lucio Cappellini
Lucio Cappellini miércoles, 12 de junio de 2024 · 22:07 hs
Fue campeón de Libertadores con Boca y tuvo que vender sus camisetas para pagar la salud de su hija
Pablo Jeréz debutó en Boca, pero a los 21 años su vida dio un giro.

La historia de Pablo Jeréz es conmovedora. Mientras hacía su carrera en el fútbol argentino, el ex lateral derecho de Boca Juniors sufrió mucho a nivel familiar a raíz de la enfermedad que padecía su hija. Debió vender sus camisetas más preciadas para ganar algo de plata, fue remisero y temió que con su retiro se le acabara la obra social que cubre a los futbolistas activos. Ayer, muchos años después, Jeréz recibió de su familia un muy emotivo regalo: recuperó una de aquellas camisetas xeneizes con las que había alcanzado la gloria.

Jeréz frente a Olimpo, club en el que más tarde jugaría.

Pablo Jeréz debutó en febrero de 2003 con la camiseta de Boca, frente a Unión y gracias al DT Carlos Bianchi. En pocos meses, se ganó la confianza de su entrenador y se convirtió en una importante pieza de recambio, a la sombra de Hugo Benjamín Ibarra. Con el Xeneize, el lateral derecho obtuvo títulos de enorme calibre: fue campeón de la Copa Libertadores, el Torneo Apertura y la Copa Intercontinental en 2003 y de la Copa Sudamericana en 2004. Pero cerca del final de su etapa en La Boca sufrió a nivel personal cosas que afectaron consecuentemente su rendimiento. En 2004 nació su hija Zoe y siendo bebé se enfermó de meningitis.

En diálogo con TyC Sports, hace unos años, Jeréz contó la gravedad de la situación: “Tuvo meningitis, le produjo hidrocefalia y una gran infección. No dije nada en el club, estaba en un buen momento, pero mi cabeza no estaba en orden y fui decayendo. De a poco me fui excluyendo. Nos dijeron que iba a quedar postrada en una cama, en estado vegetativo. Llegué a un nivel de desesperación que recurrí hasta a los brujos”. Lo cierto es que durante su etapa en Boca, más allá de la enorme angustia, no tuvo grandes problemas económicos para cubrir los tratamientos de su hija. Y tampoco los tuvo en sus siguientes clubes: Colón, Tigre, Huracán, Olimpo y otros varios equipos del Ascenso. Porque tenía la cobertura médica que goza el gremio de futbolistas.

Pablo Jeréz con su esposa y sus tres hijos. (Foto: @pjerez14)

Pero a los 36 años, jugando en Midland de la Primera C e indefectiblemente cerca del retiro, Pablo Jeréz empezó a desesperarse. En caso de no conseguir un nuevo club no podría utilizar más la obra social de los futbolistas y las necesidades sanitarias de Zoe se volverían imposibles de afrontar. Por eso, llegó al punto de vender las camisetas que había utilizado en sus años más gloriosos en Boca. En una entrevista hace casi un lustro, confesó: “Un día estaba mirando una nota de Licha López. Contaba una experiencia con el tema de las camisetas, los recuerdos… El dijo: `A veces prefiero que las camisetas no se me apolillen y que me queden guardadas en un cajón. Con el recuerdo mismo me siento bien´. Fue el envión que me faltaba porque yo necesitaba dinero y no me quedó otra que tomar la decisión y venderlas”.

Luego de aquel sinceramiento, y puesto que nadie en el mundo del fútbol era consciente de cuán grande era el calvario que Pablo Jeréz sufría, Midland (donde todavía jugaba) y Boca se solidarizaron con él. El primero le ofreció extender su contrato indefinidamente. “Vamos a renovar el vínculo contractual las veces que sean necesarias para que no pierda ese beneficio. Pablo es un gran profesional y mejor persona. Todos en el club están muy contentos con él”, dijo Sebastián Orión, hermano del ex arquero Agustín Orión y dirigente de Midland. Y en La Ribera le propusieron un cargo como coordinador del fútbol femenino, luego del cual, años más tarde, se convertiría en el DT del Las Gladiadoras, el equipo xeneize que alcanzó la final de la Copa Libertadores femenina en 2022. “La historia de Pablo nos tocó el corazón”, sostuvieron en Boca al momento de firmar su contrato.

El mejor regalo del Día del Padre

Desde ese entonces, la realidad de Pablo Jeréz cambió considerablemente, aunque su hija de 20 años todavía lucha por su salud. Ayer, se conoció una anécdota que lo tuvo como protagonista y que resulta un emotivo desenlace para la narrada historia. El hijo de Jeréz rastreó en internet una de las camisetas que su padre se había visto obligado a vender y llegó a un coleccionista, de quien logró recuperarla después de años. En la antesala del Día del Padre y junto a su familia, los Jeréz se la regalaron al ex futbolista. Este, conmovido, lo contó en redes sociales. “Gracias amor por recuperar una de las camisetas que usé en uno de los años más gloriosos de Boca!! No pude aguantar tanta emoción... gracias, gracias!!! A toda mi familia en general gracias!”, escribió. Es que aquella con el dorsal Nº14 no era una camiseta cualquiera. Era el reflejo del amor que le tenía a Zoe. El símbolo de lo que un padre está dispuesto a hacer por su hija. Por suerte para él, la vida le devolvió lo que desde siempre le había correspondido.

Con la 14 que lo caracterizó, aunque tras la partida de Ibarra también supo usar la 4. (Foto: @pjerez14)

 

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