Historias

La historia de Miguel Borja: fue ferretero, tiene dos hermanos desaparecidos y casi deja el fútbol

El goleador de River fue vital en la victoria frente a Central. La desaparición de sus hermanos, la vez que quisieron apuñalarlo y el hijo que casi aborta, parte del camino del delantero millonario.

MDZ Deportes
MDZ Deportes lunes, 8 de abril de 2024 · 23:57 hs
La historia de Miguel Borja: fue ferretero, tiene dos hermanos desaparecidos y casi deja el fútbol
Miguel Borja y su clásico festejo del colibrí Foto: archivo

River debía ganar para no ver comprometidas sus posibilidades de clasificar a los cuartos de final de la Copa de la Liga. Recibía a un Rosario Central que ponía en cancha un equipo de mayoría suplentes y a poco estuvo de sucumbir. Pero apareció Miguel Borja, el delantero que atraviesa su mejor momento en el Millonario, y con dos goles torció el resultado: 2-1 y alivio. Con 12 tantos, el colombiano superó a Maravilla Martínez y se convirtió en el goleador del torneo. Pero Miguel Borja sabe, más que nadie, que antes de un artillero letal fue ferretero, vendedor de empanadas y que casi deja el fútbol frustrado por la falta de posibilidades.

Miguel Ángel Borja Hernández nació en Tierralta, un municipio de Colombia sumido en las guerrillas. Tal es así, que dos de sus once hermanos continúan desaparecidos al día de hoy producto de aquellos conflictos. La familia Borja sufrió carencias desde siempre: su padre vendía ropa usada y boletos de lotería y su madre cocinaba y vendía empanadas, cuyo relleno era, a veces, lo único que Miguel y sus hermanos comían. “Mami, yo te voy a sacar adelante”, le decía el hoy 9 de River a Nicolasa Hernández en aquella época. Más de veinte años después, puede asegurar que lo consiguió. En su adolescencia, Miguel Borja fue ferretero, antes de que apostara por el fútbol; su tío se había herido gravemente jugando dicho deporte y su padre, al principio, temía que su hijo se dedicara a él.

Borja debutó en el fútbol colombiano a los 18 años. (Foto: transfermarkt)

Pero el pequeño Miguel tenía talento e hizo su prueba en Millonarios, de Bogotá. Fue a los 13 años y la superó. Pero rápidamente encontró obstáculos. Una vez, contó, no tenía dinero para pagar los pasajes al entrenamiento y se ausentó. Fue al día siguiente y le explicó lo sucedido al entrenador. “Entrená hoy, pero mañana no vengas”, le dijo este. El Borja de 13 años lloró frustrado por el hecho de que le cerraran “muchas puertas” y creyó que su aventura en el fútbol se había terminado. Pero salió adelante y comenzó a jugar en Cortuluá de la segunda división, se transformó en figura y eso le sirvió para ayudar a su madre. “En ese club fui goleador y tuve actuaciones brillantes, entonces di el salto al Sub 23. Pero lo mejor de esa época fue que empecé a mandar un dinerito a mi mamá, empecé a tener un ingreso y eso sirvió para que mi mamá no pasara tantas necesidades”, reveló alguna vez.

En 2011, cuando Borja tenía 18 años y recién daba sus primeros pasos en el fútbol profesional, comenzó a salir con Linda Pérez, su actual mujer. Pero en una concentración con la Selección Sub-23 de Colombia recibió una noticia inesperada: una mujer con la que había tenido relaciones esperaba un hijo suyo. “Era una mujer con la que había tenido unos acercamientos en Cali, me dijo que estaba esperando un hijo mío ¡Imagínate! Yo no deseaba eso, y ella me dijo de abortar, pero como ya conocía la palabra de Dios decidimos seguir adelante”, contó el devoto delantero de River. Por supuesto que no fue sencillo para su pareja, que de todos modos decidió apoyarlo y el vínculo salió adelante. Tiempo después, el colombiano se sinceraría: “El niño nació, ya tiene 9 años y lo amo. Le doy las gracias a Dios porque me ayudó a aterrizar”.

El primer partido de Borja con su selección fue en el Mundial de Rusia 2018. (Foto: archivo)

En el año 2014 Miguel Borja creó una fundación a su nombre que ayuda a los niños carenciados de su tierra natal con indumentaria, comida, transporte, ayuda psicológica; y que halla en el deporte un medio de inclusión. “El hambre me llevó a superarme. Les hacía mandados y les limpiaba los patios a los vecinos para ganarme un dinero para ir al colegio. Eso nunca se olvida”, dijo hace un tiempo. Con esa certeza, de una infancia esforzada y para nada sencilla, y la fe que lo caracteriza, Borja se dedicó a la ayuda solidaria de chicos de entre 8 y 13 años que viven realidades similares a la que él alguna vez transitó.

La explosión a nivel futbolístico del colombiano se dio en Atlético Nacional de Medellín, equipo con el que ganó la Copa Libertadores en 2016. Pero, además de valerle la convocatoria para la selección mayor de Colombia, allí también vivió un episodio que es difícil de olvidar. En noviembre de 2016, luego de ganarle 3-1 a Junior la final de la copa doméstica, una mujer ingresó al campo de juego con un cuchillo e intentó herir al delantero. La policía la advirtió y capturó, gracias a lo que Borja salió ileso. El goleador dijo luego de aquella ocasión: “No entiendo por qué llegó a entrar una mujer con un arma al estadio. Afortunadamente ya pasó. Será Dios quien la juzgue a ella”.

El colombiano lleva 12 goles en 12 partidos de la Copa de la Liga. (Foto: archivo)

Pese al éxito a nivel deportivo y a ser, en el 2019, ya un delantero de élite, Miguel Ángel Borja no descuidó sus estudios. Con 28 años terminó el colegio, para orgullo de toda su familia. “Tomé una decisión entre el estudio y el fútbol, elegí el fútbol, pero terminé el colegio después de 28 años, ya cuando era profesional. Los profesores me ayudaban mucho, había momentos en que no podía ir a clase, pero ellos lo entendían porque yo tenía que jugar o estaba concentrado o viajando, pero finalmente pude convertirme en bachiller”, reflexionó. Tiempo después, Borja estaba intercambiando algunas chicanas con el Dibu Martínez en la Copa América de 2021. Más adelante aún, pasaba a River como un refuerzo prometedor. Y tras algunos meses de no tanta regularidad, hoy se esgrime como el 9 más goleador de la Argentina. Bachiller, cristiano y antiguo ferretero. El camino de Miguel Borja tuvo de todo, pero él siempre tuvo clara su misión: “Nunca quise ser millonario, solo comprarle la casa a mi mamá, pero Dios tenía otros planes y yo solo me dejé llevar por la fe”.

Archivado en