De La Pampa a Liverpool: la "maravillosa historia" familiar de Alexis Mac Allister, atravesada por el fútbol
Hace poco, Jurgen Klopp, el entrenador de Alexis Mac Allister en el Liverpool de Inglaterra, llenó de elogios a su número 10. El ex Boca brilla en el actual líder de la Premier League y fue descrito por Klopp como un “médico del fútbol”. El alemán lo conmovió al destacar el lugar de su familia en su formación: “Tiene una maravillosa historia con el padre, el tío y los primos y los hermanos. Todos son futbolistas y analizan los partidos ya de niños. No podría agradecer lo suficiente a su padre esos conocimientos y esa educación”, dijo. Pero, ¿a qué se refería?
No solamente a Carlos Javier Mac Allister. El Colo fue un conocidísimo futbolista que vistió las camisetas de Argentinos Juniors, Boca y la Selección argentina, entre otras. Pero el vínculo de la familia de Alexis y el fútbol se remonta, sorpresivamente, a su abuelo materno. Carlos Riela fue, entre muchas otras cosas, el primer jugador del linaje. Conocido en La Pampa como El Pocho, era músico, artista plástico, gerente bancario y, los fines de semana… futbolista. Jugó en dos equipos de su provincia: Cochicó de Victorica y Racing de Eduardo Castex.
Se explica, en parte, porque luego su hija Silvina se enamoró de Carlos Mac Allister, a pesar de que su noviazgo adolescente sufrió un parate cuando el Colo se fue a Buenos Aires para comenzar su carrera profesional en La Paternal y ella, a Bahía Blanca a estudiar Diseño de Indumentaria. Entendía la dinámica del futbolista. Del otro lado, Carlos tampoco era el primero en patear una pelota. Su hermano mayor, Patricio, fue mediante quien conoció su pasión; en la que se refugió en momentos duros. Cuando el Colo tenía 8 años perdió a su papá. Patricio, que jugó en Estudiantes de la Plata, México y Japón, recuerda aquella época: “Mi viejo falleció cuando Javier tenía 8 años, yo 10 y mi hermana Marita 13. Fue un golpe terrible, mi viejo era ingeniero, empresario, un tipo espectacular, y de repente nos encontramos sin nada. Mi mamá, que era ama de casa, con 40 años tuvo que salir a trabajar y toda esa situación nos marcó. En lugar de caer en un bajón nos hizo más fuertes y luchadores, y encontramos en el fútbol una contención”.
Con 17 años, Carlos Javier llegó a La Paternal convencido por José Pékerman y comenzó su carrera profesional en Argentinos Juniors. Carrera riquísima, por cierto, en la que cumplió “dos sueños”: ser campeón con Boca y jugar con Maradona (en la selección mayor). Luego de sendas trayectorias, los dos hermanos se juntaron en su Pampa natal y decidieron, como suelen decir quienes a él se dedican, devolverle al fútbol algo de lo que él les había dado. Y fundaron el Club Mac Allister, para formar y contener chicos jóvenes que apuesten por el deporte más popular del mundo.
Pero antes de eso Carlos ya había tenido a sus tres hijos: Francis, Kevin y Alexis. Los tres hermanos jugaban juntos en la escuela de la familia Batista, en Buenos Aires, antes de vestir la camiseta del Bicho. Alexis era el menor, pero fue protagonista de una curiosa anécdota. Cuenta su hermano Francis que a su equipo le faltaban jugadores para un partido, por lo que uno de los entrenadores quiso convencer a Alexis de que jugara, pero este, tres años más chico, se negó. “Un paquete de figuritas”, le dijo. Nada. “¿Cinco paquetes?”. Pero Alexis meneó la cabeza. “Diez”. Y entonces sí, el campeón del mundo se puso los botines y se lanzó a jugar con su hermano. Aquella no sería su última función juntos. ¿Lo curioso? El tan devoto de las figuritas, dado que ingresó a la Copa del Mundo de Qatar 2022 a último momento, no tiene la suya propia en el álbum. Deberá esperar a Estados Unidos para ver su rostro sobre un poco de pegamento.
Francis y Kevin no tuvieron el éxito de su hermano menor, que hoy brilla en Europa, pero vivieron con él un momento inédito. El 25 de noviembre de 2017, mientras ambos eran titulares frente a San Lorenzo con la camiseta de Argentinos, vieron entrar desde el banco de suplentes a su “hermanito”. Fue la primera vez que los tres Mac Allister compartían una cancha como profesionales; y eran el 27% de su equipo. Alexis pronto fue traspasado a Boca y luego a Brighton. Tal vez no vuelvan a jugar juntos, pero aquel día, que vieron con emoción Carlos y Silvina, quedará para siempre en su memoria.
Mientras tanto, en el Club Mac Allister de La Pampa, se siguió respirando fútbol. Allí surgieron jugadores como Nicolás Capaldo y Franco Cángele, dos que jugarían en Boca más adelante. Y allí es entrenador principal Nicolás, el hijo de Patricio, primo de Kevin, Francis y Alexis. Hace dos años, Nicolás creía que no podría viajar a Qatar para alentar al Colo, porque Deportivo Mac Allister seguía en competencia. Hasta que quedó eliminado y el DT viajó a Medio Oriente y conoció a Lionel Messi. “Fue la derrota más linda de mi vida”, asegura. Mientras tanto, otro de la dinastía recorre el mundo como futbolista. Se trata de Luciano Guaycochea, un quinto primo, hijo de la tía Marita, que jugó en las inferiores de Boca y luego en equipos de Venezuela, Bolivia y Malasia, entre otros.
“Todos son futbolistas y analizan los partidos ya de niños”, dijo Klopp sobre ellos. Y no se equivocó. El fútbol está entre los Mac Allister desde antes que Alexis vistiera la camiseta argentina; o que vistiera camiseta alguna, de hecho. Francis dijo sobre su mamá Silvia una vez: “Yo creo que mi vieja tranquilamente puede dirigir un equipo con lo que sabe de fútbol”. Y es que realmente ninguno de la familia puede esquivarle a su pasión común.

