Batacazo en el Argentina Open: los 3 motivos por los que perdió Alcaraz
Saque abierto y potente, derecha invertida y una defensa que se fue por el callejón de dobles. El match point fue un reflejo de lo que pasó en la derrota de Carlos Alcaraz (2° del mundo) contra Nicolás Jarry (21°) por 7-6 (2) y 6-3 en las semifinales del Argentina Open. Hubo tres claves torcieron el rumbo en favor del chileno.
1: El partido se jugó a lo que quería y necesitaba Jarry. El primer set ofreció un nivel bajo de ambos jugadores, pero la dinámica del partido favorecía al chileno: puntos cortos, sin ritmo y ni peloteos extensos. Con más errores que aciertos de los dos, Jarry ganó el tiebreak y tomó una ventaja que se transformó en la gran inyección de confianza para creer que podía ganar el partido.
El segundo set fue rotundamente diferente al primero. La intensidad, la velocidad de los intercambios… El nivel en general fue el mejor de la semana en el Argentina Open. Parecía que en el Court Guillermo Vilas se estaba jugando un partido de fútbol. Los espectadores deliraban después de cada punto y pasaban más de 20 segundos para que vuelva el silencio. En esa atmósfera tan particular, Jarry estableció una diferencia clarísima con el tiro más importante del tenis.
2: Su servicio. Jarry sacó a un 71% de primeros saques y ganó el 72% de esos puntos. Eso es lo que marcan las estadísticas, por supuesto, pero lo que no figura en las planillas son la cantidad de saques ganadores y definiciones de segunda o tercera bola por parte del chileno.
“Fue el partido que mejor saqué, sabía que si no era así no tenía chance contra Carlitos”, describió el potente chileno en conferencia de prensa. En la misma sintonía, Alcaraz manifestó que se sintió cómodo desde la devolución y no leyó de buena manera los games al resto.
3: El público chileno. “Nico, Nico, Nico”. Un grupo de chilenos alentó sin parar a Jarry, de principio a fin. En un partido que por su nivel de tensión e intensidad se transformó en una batalla de Copa Davis, ese grupo de trasandinos, a los que el pupilo de Juan Ignacio Chela miraba luego de cada punto importante, fueron un soporte fundamental para que no baje su energía.
Alcaraz-Jarry será recordado como el partido en el que la joya murciana se sintió argentino, porque así le gritaron desde la tribuna y asintió con la cabeza junto a una sonrisa. Frente a uno de los mejores del mundo y con casi todo en contra, el chileno obtuvo el mejor triunfo de su carrera y sueña con el título en Buenos Aires.

