Conoció Argentina como mochilero y hoy entrena a Los Pumas: la historia de Kenny Lynn
Es cierto que Los Pumas están transitando una de las mejores temporadas de su historia y que vienen de completar el Rugby Championship más positivo en trece ediciones, aunque aún le queden al 2024 dos desafíos sumamente complejos: Irlanda y Francia; el primero, este viernes desde las 17.10 (hora de Argentina) en Dublín. Como también es cierto que detrás de los enormes resultados está un neozelandés que conoció Argentina en unas vacaciones y que hoy se hace cargo del ataque de Los Pumas, que atraviesa su mejor momento. La historia de Kendrick Graeme Lynn, otro en la lista de extranjeros que colaboraron en el seleccionado argentino y quien le imprimió a la ofensiva un nuevo vértigo.
Kenny Lynn nació en Tokoroa, Nueva Zelanda, en 1982 y tiene una Licenciatura en Educación Física. Hizo su carrera en las divisiones regionales de su país como wing, fullback y centro, aunque entre 2009 y 2013 se dio el lujo de integrar el Super Rugby. Estuvo tres temporadas en Highlanders y en 2013, luego de una lesión que lo conectaría con Argentina, pasó a los Chiefs, con quienes fue campeón del certamen gracias al mejor Aaron Cruden. Lynn también fue parte del equipo de Seven de Nueva Zelanda y disputó dos circuitos, y jugó para el Lyon de Francia, el mismo que luego entrenaría. Durante su carrera, Argentina solo fue el destino de un viaje; no sabía que luego dirigiría al equipo nacional de rugby.
Es que, en 2011, mientras jugaba en Highlanders, Lynn sufrió una dura lesión en el cuello que lo tuvo meses inactivo y en ese tiempo decidió viajar como mochilero junto a su esposa Rebecca a Sudamérica. Fue un viaje espectacular, sostiene, aunque jamás imaginó que el vínculo con nuestro país se estrecharía a tal punto. “Recorrimos también Brasil, Perú y Bolivia. Me encontré con muy buena gente. Un país fantástico, con mucho por explorar y una rica historia. Fue una experiencia espectacular. Un gran recuerdo”, reveló en una entrevista por video llamada quien desde Dublín prepara a Los Pumas para penetrar la defensa irlandesa, una de las más sólidas del mundo.
Desde su retiro en Lyon en 2016, Lynn empezó a trabajar como asistente del head coach en ese mismo equipo. Primero, se hizo cargo de las destrezas y fue importante para que en 2017 Lyon alcanzara sus primeras semifinales del Top 14. Y, más tarde, llegó a ser entrenador en jefe. Estuvo allí hasta 2022 y este año regresó a su país para trabajar en otro equipo en el que supo jugar, Highlanders. Pero después del último Super Rugby, casi de improviso, se sumó a Los Pumas. ¿Por qué? Felipe Contepomi había contratado a otro neozelandés, Brad Mooar, para comandar el ataque. Pero Mooar renunció al poco tiempo para “privilegiar el vínculo con su familia y evitar los frecuentes viajes que le impondría su actividad con el seleccionado”, según la Unión Argentina de Rugby (UAR).
Entonces, Contepomi llamó a Lynn, a quien había conocido en Francia, en 2016, mientras los dos hacían el curso para ser entrenadores. Ahora, el destino los reunía. El ex Newman ponderó su experiencia en “ambos hemisferios” y Lynn aceptó sin dudarlo: “Me siento muy honrado de unirme a Los Pumas. Siempre he admirado a este equipo por su fisicalidad y talento, así como también la pasión de sus hinchas. Estoy deseando abrazar la cultura y el estilo de vida de los argentinos, y no veo la hora de empezar a trabajar con Felipe, el cuerpo técnico y este apasionante grupo de jugadores”. Comenzó a hacerlo en junio de este año y no tardó en aportar su experiencia.
Rápidamente, Los Pumas se convirtieron en un equipo dueño de un ataque temible. Al orden y la paciencia que había impuesto Contepomi, copiados del rugby irlandés en el que Felipe jugó varios años, Lynn le sumó el vértigo, la rebeldía y la creatividad propios de los neozelandeses. De todas formas, insiste con humildad en que su huella no es tan grande: “Trato de agregar cosas a lo que ya está. No cambié demasiadas cosas. Trato de enviar mensajes simples, de que los jugadores tengan claridad durante la preparación en la semana para que puedan expresarse con libertad los sábados; de permitirles tomar decisiones en la cancha; de que ataquen cada vez que ven un espacio sin importar en qué parte de la cancha estén. Posiblemente traiga algo del juego neozelandés: nos gusta jugar de contraataque, aprovechar las pelotas recuperadas... Trato de que los jugadores entiendan las oportunidades que aparecen allí”.
Lynn es uno más de una larga lista de extranjeros que han trabajado en el staff argentino. Entre los de mayor renombre están Michael Cheika, luego head coach, Graham Henry o Fabien Galthié. Su influencia quedó registrada en resultados de forma inmediata. En el último Rugby Championship, el primero con Kenny Lynn siendo parte, Los Pumas consiguieron varios logros: nunca nadie les había marcado 38 puntos a Nueva Zelanda o 67 a Australia. Además, anotaron 20 tries y 170 puntos, ambos récords. El fin de semana pasada, firmaron la mayor cantidad de puntos ante Italia: 50. Las razones del gran momento de Los Pumas son varias; una es el ataque. Y ese ataque tiene un responsable: Kenny Lynn.

