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Godoy Cruz: hay luz al final del bosque

La victoria ante Gimnasia en La Plata llegó en un momento crucial de la temporada. Puntos altos y tres puntos para soñar con Libertadores 2025.
Andino, pasta de crack. Foto: Fotobaires
Andino, pasta de crack. Foto: Fotobaires

Hay bosque con salida, o al menos un rayo de luz que asoma al final del camino. Este laberinto que parecía no tener final feliz, ayer empezó a aclarar su panorama. Godoy Cruz ganó un partido clave ante Gimnasia de La Plata en el condición de visitante, una victoria fundamental por varios puntos a destacar: cortó una racha de seis encuentros sin triunfos, se acercó a los puestos de Copa Libertadores y tuvo varios puntos altos en el uno por uno.

El momento del torneo marcaba que había que cortar la hemorragia sin ganar de manera urgente. Contando torneo y Copa Argentina, la pandilla del Gato Oldrá acumulaba seis encuentros sin triunfos. Para colmo, enfrente, un Lobo de ocho sin perder asomaba como una firme amenaza a agudizar la racha adversa.

Nada de eso. El Tomba jugó un partido sólido que se pareció mucho a la perfección. De Franco Petroli a Salomón Rodríguez, el buen nivel individual hizo de un todo compacto y sin fisuras. Creció enormemente un Pier Barrios que venía bajo, mismo caso que Elías Pereyra, y el nivel de ambos potenció a la defensa. 

El Tomba volvió a ganar tras seis partidos.

Los guantes de acero del arquero son otra garantía. Si bien Gimnasia no tuvo tantas chances claras a lo largo de los noventa minutos, cada vez que lo exigieron, el uno resolvió de manera perfecta (la doble intervención ante Castillo en el complemento, directo al compilado de los especiales de fin de año).

De mitad de cancha hacia adelante el panorama fue igual, o mejor. Gonzalo Ábrego se adueñó de la zona clave de la cancha (en tándem con Leyes) y por delante, el piberío fue el salto de calidad. Las intervenciones distintas del colombiano Pérez (aún en sus intermitencias) más la polenta de la doble A por las bandas: Andino y Altamira son, en tiempos de cosecha complicada, dos frutos del semillero para entusiasmarse.

La punta del iceberg la completó un Salomón Rodríguez en modo bestia: importante para fajarse con los centrales y hábil para entender todos los movimientos, el delantero fue clave en el desarrollo y en su oportunismo para ponerle el cuerpo al jugadón de Andino que terminó en el único tanto de la tarde.

Cuarto en la tabla anual (en igualdad de puntos que River Plate, el tercero) el deseo de meterse en Copa Libertadores 2025 volvió a resurgir. Mientras todos descansarán por la fecha FIFA, el Tomba tachará el asterisco contra San Lorenzo de Almagro, buscando otros tres porotos que alimenten la ilusión.

De un equipo que venía con el freno de mano puesto, al que le costaba horrores ser regular, a una demostración de fútbol y carácter en un escenario difícil apenas hubo un par de días. Esta imagen ganadora invita a la ilusión pensando en la recta final, esa que asoma con luz al final del bosque.