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Godoy Cruz Antonio Tomba: las dos décadas ganadas

El Tomba no detiene su crecimiento en todos los sectores. Pelea a nivel deportivo y avanza en lo institucional, en un desarrollo que ha sostenido durante 20 años.

No hace mucho en el tiempo, Godoy Cruz tenía un estadio con paredes despintadas y descascaradas, una sola cancha para que entrenen todas sus categorías, alquilaba un gimnasio a la vuelta de la Cantera y no lograba sacar su cabeza de la vieja B Nacional. De vender jugadores, bien gracias, y sus actividades en la sede social no estaban olvidadas pero casi. En un lapso de 20 años, la vida del club cambió para siempre.

Crecimiento deportivo

Sin dudas que los resultados hacen todo mucho más llevadero. Godoy Cruz logró sostenerse durante 20 años en la elite del fútbol argentino, tras aquél ascenso inicial en la temporada 2005/2006. Es cierto que hubo un mínimo impasse tras el descenso en el primer año al perder la promoción con Huracán, pero tras retornar rápidamente, el Tomba no bajó más.

Instalado en Primera División, el club logró codearse con los colosos cada domingo, algo que antes solo se veía en las Copas de verano. Así, pasó de contemplar desde la tribuna los Boca-River a poder enfrentarlos (y ganarles) en más de una oportunidad. Fue tres veces subcampeón, llegó a semifinales de Copa Argentina y disputó 8 torneos internacionales (5 Copas Libertadores y 3 Sudamericana).

Roce internacional con 5 Libertadores y 3 Sudamericanas.

Desarrollo institucional

No hace falta ser ningún erudito para dimensionar el crecimiento del club en infraestructura en todo este tiempo. De esa única cancha en calle Lencinas para todas sus inferiores a un Predio de Alto Rendimiento en Coquimbito. El centro de entrenamientos cuenta con 14 canchas (todas con riego propio), gimnasios (para las distintas divisiones), buffet, salas de conferencia, médicas y de kinesiología más vestuarios de primer nivel.

Pero eso no queda ahí, porque el suelo de volver al Feliciano Gambarte pasó de ser una utopía a una hermosa realidad. El estadio atraviesa la recta final de una mega obra que quedará terminada para el próximo año. Actualmente se encuentra en un 80% y solo restan las terminaciones finas. El escenario se hizo casi de cero y sin tomar ningún tipo de deuda, solo con fondos propios del club, lo que marca un orden interno en cuanto a finanzas bastante importante.

El Gambarte, en su cuenta regresiva.

Club vendedor

En la última década, Godoy Cruz hizo gala de su ojo para los negocios. Trajo jugadores casi desde el anonimato y los terminó exportando en jugosas cifras: Ezequiel Bullaude se fue a Feyenoord de Países Bajos a cambio de 7,5 millones de dólares más un plus por objetivos, López Muñoz fue vendido a la MLS en 7 millones, Leandro Caruso llegó a Udinese por 4 millones, mientras que Martín Ojeda (a Orlando City de Estados Unidos) y Tadeo Allende (a Celta de Vigo), dejaron la Bodega por 4 millones de dólares, teniendo el club el 50% del pase (recibió, en ambos casos, dos millones).

Bullaude es el jugador más caro en cuanto a ventas.

Polideportivo al poder

Godoy Cruz, reconocido solo por el fútbol a lo largo de su vida, hoy tiene una sede social repleta de vida. Basta con darse una vuelta por calle Balcarce de día o de noche para notar el movimiento que hay. Fútbol de salón, básquet, hockey sobre patines, balonmano o vóley son algunas de las disciplinas que fue recuperando en este tiempo: "Queremos darle mucha importancia al poli", dijo Alejandro Chapini en su discurso cuando asumió la presidencia y así lo están haciendo.

Importancia a las inferiores

Otro acierto en este tiempo: darle importancia a la cantera, algo que antes parecía imposible y hoy es una realidad. En el once del Gato juegan los Andino, los Altamira, los Leyes, los Ábrego o los Mendoza. Antes de ellos, la lista tiene a jugadores como Fabrizio Angileri, Sebastián Moyano, Juan Garro, Fernando Zuqui, Gonzalo Díaz, Ángel González o Tomás Badaloni, por nombrar solo algunos casos.

Andino, la última perla de la cantera.

El Tomba es el único de los equipos mendocinos que juegan en las categorías principales que pone a los jugadores de la casa y la comparación habla por sí sola: en Independiente Rivadavia y Deportivo Maipú no hay ningún canterano, mientras que en Gimnasia solo está Nicolás Romano.

Con un año todavía en veremos, el Tomba puede cerrar un 2024 soñado que involucre la clasificación a la Copa Libertadores 2025 y la culminación de la obra modelo del Feliciano Gambarte. Asentando chicos de la casa con opción de venta en el corto plazo y el movimiento de una sede social que no frena nunca. Sí, dos décadas ganadas por donde se las mire.