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Los Pumas y una victoria que no despeja las dudas

El apretado 19-10 con el que el seleccionado argentino sumó sus primeros cuatro puntos en el Grupo D del Mundial dejó un sabor agridulce por la manera en que se consiguieron ante un rival limitadísimo. Desde Francia, el análisis de Hernando De Cillia, editor de Rugby Champagne, para MDZ.

Los Pumas ganaron, y no hay mucho más que se pueda agregar. En su segunda presentación mundialista, en Saint-Etienne, superaron 19-10 a Samoa y se encaminaron en la lucha por la clasificación del Grupo D que lidera Inglaterra. Sin embargo, ese triunfo no cambia la imagen que ofreció en el campo de juego el equipo de Michael Cheika, que una vez más no convenció.

Errores en las decisiones, lentitud para sorprender, falta de jugadores que rompan la ecuación y un montón de dudas en la generación del juego que llama la atención. ¿Qué le pasó a este equipo que está tan lejos del que viajó con todas las ilusiones al Mundial? La verdad, no hay muchas explicaciones. Las cosas no salen, los jugadores están sin confianza y el rumbo debe cambiar si quieren clasificarse a los cuartos de final.

Hoy el rival fue Samoa. Un limitadísimo equipo isleño tan pobre que sólo atinó a defenderse. Un rival que cuando tuvo opciones favorables las desperdició una tras otra. De más está decir que el try del cierre fue todo de la Argentina, porque la verdad es que los oceánicos descontaron sobre el cierre casi sin ir a buscarlo. Porque ese try, además, fue el que trajo incertidumbre en el campo de juego y en las tribunas.

Ahí fueron los hinchas los que empezaron a jugar. Los que coparon el estadio en Saint-Ettiene, los que llegaron desde distintas partes del país y Europa para empujar al equipo como nunca. Porque se dieron cuenta que las cosas no salían. El penal de Sánchez sobre el final liquidó el marcador, lo estiró a nueve (19-10) para que Samoa no se llevara ese bonus que iba a ser una complicación.

Marcos Kremer y Seilala Lam en acción. (Foto: IG @lospumasuar)

¿El partido? Fue como una sesión de diván. Alguien que tiene ganas de hacer bien las cosas y no le salen. Le pregunta a su terapeuta y este le dice que va a mejorar. Pero hay algo que lo traba. Los Pumas dieron esa imagen en la tarde noche de Saint-Ettiene. Nunca pudieron despegar ni en el juego ni en el score. La pareja de medios, Bertranou-Carreras, tuvo su peor partido desde que comparten la conducción en Los Pumas, nunca jugaron peor. No les salió nada, la apuesta estaba hecha y en la cancha se veía que nada iba a cambiar.

Esa conducción errática y gastada no encontró nunca los caminos para crear. Y la cabeza empezó a jugar en contra. Los Pumas no pudieron liberarse y todo empezó a pesar. Jugaron contra una Inglaterra que llegaba cuestionada y tuvieron un jugador más durante 70 minutos. Enfrentaron a un rival isleño que nada tiene que ver con aquel de los años noventa. Dos partidos y dos actuaciones que sembraron un mar de dudas.

Hubo pocos que aprobaron: Julián Montoya, el capitán, el que se dio cuenta que el camino estaba por los delanteros. Emiliano Boffelli, autor de 16 puntos, porque fue eficaz con su patada, salvo en la última pelota que marró desde media cancha. Mateo Carreras fue pura explosión el primer tiempo, de los pocos rescatables. Matías Moroni, otro que intentó pero sin el apoyo ni el lanzamiento que todo equipo necesita para desequilibrar. Después, nada más, sólo arrestos individuales que en este nivel no alcanzan.

El Mundial ya ingresa en su tercera semana y Los Pumas todavía no aparecieron en su mejor versión. Por suerte, la victoria ante Samoa dio vida, un empujón más que hay que corroborar contra Chile en siete días y en la clasificación final contra Japón. Un grupo que estaba para que el equipo despegue, algo que por ahora no se notó.

Quedan dos fechas por jugarse. Chile será el partido de la rotación, allí aparecerán los que no jugaron y tal vez levanten la mano. Porque por ahora la cosa no funcionó. Sigue dependiendo de Los Pumas, y eso es lo bueno. Aunque por sus inestabilidades, falta de cohesión y errores de decisión, algo tiene que cambiar. Por más que desde los mensajes no se diga lo mismo.

Quedan dos fechas para definir el pase a los cuartos de final. Es una posibilidad real para estos Pumas. Es una situación real que si no cambian de imagen pueden quedarse sin lo que fueron a buscar.

*Desde Francia, Hernando De Cillia, editor de Rugby Champagne