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Testigos de un Messi que no tocó el cielo con las manos: lo traspasó

MDZ cumple 16 años y en la sección Deportes reflejamos con pasión cada uno de los eventos deportivos que concentran la atención del público. Pero será difícil superar lo que vivimos hace tan solo ocho meses, cuando el pueblo salió a las calles a reflejar una felicidad sin grietas, liderado por él.

"Apetito o afición vehemente a algo", dice la séptima acepción de la palabra "pasión" en la Real Academia Española. Y es la que mejor encaja en el espíritu de la sección Deportes de MDZ. Una redacción que amanece entre anuncios y primicias, y cierra las jornadas mucho después del pitazo final, para entregarles a los millones de usuarios que nos eligen día a día la mejor cobertura de lo que dejan los eventos deportivos que concentran la atención del público. Siempre con un foco particular, distinto, original. Con títulos pasionales. Con ilustraciones que hablan. Sin compromisos. En realidad, con el único compromiso de reflejar todas las voces.

Dentro de esas maravillosas historias que nos entrega el deporte y que recorremos día a día, prácticamente en el último de estos 16 años de MDZ Online fuimos testigos de cómo un futbolista traspasó el cielo. Porque Lionel Messi ya había lo había tocado con sus manos durante una carrera inigualable que lo convirtieron en el mejor futbolista de la historia. Pero al ganar la Copa América en el Maracaná, la Finalissima en Wembley y el Mundial en Qatar no tocó el cielo con sus manos. Directamente lo atravesó.

Brasil, Italia y Francia, sus víctimas en tres finales en las que mostró todo su repertorio y lideró un equipo que jugó para que el diez se luzca, no hacen otra cosa que darle más epicidad a una película que no tardará en llegar a los cines. O a las plataformas de streaming, para ponerse al día con los tiempos que corren.

Messi besa la Copa del Mundo y traspasa el cielo que ya había tocado con las manos.

La Scaloneta sea tal vez el mejor resumen de cómo vivimos el deporte -y el fútbol en particular- los argentinos. Una Selección que se armó con un DT interino cuyo objetivo era pasar el invierno y terminó poniendo en las calles a más de 5 millones de personas un día de verano agobiante, en la mayor movilización popular que se recuerde en el país, y top 10 en el mundo.

Pero hasta llegar a ese feriado nacional del 20 de diciembre de 2022 (fecha paradójica si las hay) con el pueblo copando rutas y autopistas, hubo un comienzo con sinsabores y sentencias de todo tipo de hinchas, periodistas y hasta colegas de Lionel Scaloni, pidiendo a gritos por un entrenador formado. Hasta que llegó el click en la semifinal de la Copa América 2019, que fue 0-2 ante Brasil, pero que por las formas con las que jugó la Selección argentina, en esa noche de Belo Horizonte nació el campeón. Luego apareció el Dibu, bancando con su cuerpo lo que provoca con su lengua, la vuelta olímpica en el Maracaná, las lágrimas de Messi con las que despidió a esa maldita mochila, la exhibición en Wembley ante el campeón europeo, el "este grupo no los va a dejar tirados" de Leo tras el mazazo ante Arabia Saudita, su gol salvador ante México, los Julianes, Enzos y Alexis ante Polonia, el repertorio de la Pulga frente a Australia, el Topo Gigio, más penales del uno y "andá pa' allá, bobo" contra Países Bajos, el tango con Gvardiol en el 3-0 a Croacia y la mejor final de la historia de los mundiales frente a la Francia de Mbappé.

Se vendrán muchos más aniversarios llenos de logros deportivos en MDZ. Pero cuesta creer que alguno pueda superar a la alegría colectiva sin grietas que provocó esa conquista, que quedó reflejado en estas mismas páginas hace tan solo ocho meses.