A qué juega Godoy Cruz: crónica de una película que hace rato venimos viendo
"El arranque soñado de un Godoy Cruz que todavía no define a qué quiere jugar". Ese título utilicé el 6 de febrero para analizar lo que me parecía el nuevo Tomba de Diego Flores. En ese momento, el equipo había conseguido dos victorias al hilo y el pueblo bodeguero se ilusionaba con ser nuevamente protagonista. Sin embargo, en esa columna, expliqué que por el momento era más contundencia que una idea de juego y, semanas después, quedó en claro que el sol no se podía tapar con tres puntos.
Visitó a San Lorenzo, después recibió a Estudiantes y anoche con Rosario Central. Los tres fueron derrotas, los tres se definieron por detalles y en los tres hubo un denominador común por el que me sigo preguntando "a qué juega Godoy Cruz". Y esa falencia tiene que ver con la generación de juego. Ante el Ciclón no pateó al arco. Sí, literal. Con el Pincha solamente dos remates inquietaron a Mariano Andújar, y ante el Canalla apenas uno puso en aprietos a Fatura Broun.
Pero si, encima, a esa carencia se le agrega que en dos de esos partidos los goles rivales llegaron por haber cometido penales infantiles, este nuevo ciclo tiene destino final. Las tres caídas fueron ante rivales que con muy poquito se quedaron con mucho. Y en ese momento, que es cuando debe aparecer el amor propio del futbolista para revertir lo que está pasando, también falló.
Muchos dirán qué tiene que ver Flores en todo esto. Mucho tiene que ver. Es él quien ordena, es él quien busca plasmar una idea y también es él quien debe acertar con los cambios para poder lograr esa reacción que no está, que no aparece, que no...
Anoche volvió a pecar y no se movió de su idea. Roberto Fernández y Gonzalo Ábrego juegan de lo mismo, sigue haciendo una modificación que nadie la entiende (Meli por Galdames), no tiene un volante interno que rompa líneas para asociarse con Salomón Rodríguez, y Tadeo Allende, al igual que Tomás Conechny, no se siente cómodo jugando por afuera. Entonces, ¿no será el momento de dar un verdadero golpe de timón, de dejar de lado el librito y cambiar? No sé, digo. La paciencia tiene un límite, Traductor.
Se viene Racing, la prueba más dura quizás. Está claro que si continúa mostrando esta imagen la puede pasar muy mal y los hinchas se lo harán saber. Material tiene. Y por eso no tengo dudas que todavía está a tiempo de revertirlo. Ya se fue por cometer los mismo errores, no vaya a ser cosa que tropiece con la misma piedra.