Lamar Odom aseguró que habla con Kobe Bryant en sus sueños: "Se aparece, viene y me dice..."
Así como sucede con Diego Armando Maradona en el fútbol, Kobe Bryant sigue muy presente en el mundo del básquet. Ya pasaron dos años y medio del fallecimiento de la leyenda de Los Ángeles Lakers y la NBA en general. Sin embargo, jugadores actuales, entrenadores y el ambiente en general le rinden tributo casi a diario, ya que la pérdida del Black Mamba fue muy grande para el deporte. Precisamente, uno de los protagonistas más golpeados por su muerte fue Lamar Odom, que aseguró que su amigo y excompañero lo visita en sus sueños.
Odom, que salió campeón de la NBA junto a Kobe en 2009 y 2010, aseguró en una charla con TMZ que Bryant le habla cuando duerme: "Él se aparece en mis sueños. Simplemente viene y me habla, me dice, ‘Aguanta, continúa luchando'. Su espíritu es muy fuerte".
El mensaje que la leyenda le envía a su amigo tiene sentido y podría ligarse a los problemas de Odom con las adicciones. El exalero de los Lakers, Miami Heat, L.A. Clippers y otros estuvo muy cerca de morirse por su adicción a las drogas. Ya recuperado, uno de los laderos más importantes de los últimos éxitos de Bryant aseguró que siente su figura muy cerca: "Para mí, él no está lejos. Especialmente cuando sueñas con alguien y te habla. Con esto definitivamente vas a recordarlo siempre".
La relación de Odom y Bryant era (y es) muy fuerte, ya que el ídolo fue de los primeros en darle una mano cuando fue encontrado en estado de inconsciencia a las afueras de un prostíbulo en Las Vegas en 2015, cuando pasó algunos días en coma y estuvo muy cerca de la muerte. Además, el exjugador, que debutó en la NBA en 1999, se hizo un tatuaje con la cara de Kobe en su cuello: "Sólo me miró y me dijo 'LO, la vida después de la muerte no es lo que dicen' y simplemente me desperté", le contó a Page Six sobre estas charlas que mantiene con su amigo en sus sueños.
La noticia del fallecimiento de Bryant sorprendió al mundo entero y golpeó muy duro al ambiente del básquet. Sin embargo, pocos tuvieron palabras de tal magnitud como Odom: "En la cancha me enseñó a forjar defensas, a tomarme mi tiempo y a cómo hacer que ganar fuera mi objetivo final. Fuera de la cancha me enseñó a firmar mis propios cheques. Por supuesto, cualquiera que me conozca sabe que he sufrido muchas pérdidas, pero la única que puedo comparar con esta fue cuando perdí a mi hijo. Si Dios hubiera venido a mí a decirme que me llevaba, pero perdonaba a él, lo habría preferido", escribió tras aquel fatídico 26 de enero de 2020.

