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Messi y su PSG, ante un desafío mayor por una presión extra inesperada

¿Puede un equipo con Lionel, Mbappé y Neymar sumar más obligaciones a las que ya tenía a principio de temporada? Sí, el cambio de sede de la final de la Champions de San Petersburgo a París implica un reto mayor que no esperaba Pochettino y Cía.
Messi y la obligación del PSG de ganar la Champions League. Foto: EFE
Messi y la obligación del PSG de ganar la Champions League. Foto: EFE

El conflicto bélico entre Ucrania y Rusia ya tuvo varias consecuencias directas en el deporte y una de ellas tiene que ver con la final de la Champions League, que debía disputarse en San Petersburgo, Rusia el próximo 28 de mayo. Este viernes por la mañana, la UEFA comunicó que no habrá definición en suelo ruso y designó a París como nueva sede del partido en el que se determinará el campeón de Europa. A raíz de este cambio, una nueva presión se le agrega al explosivo cóctel que tiene entre manos el Paris Saint-Germain.

La temporada 2021/22 del PSG es caótica por donde se la mire. La revolución que significó la llegada de Lionel Messi en agosto de 2021 fue el último aliciente que le faltaba a la obsesión que tiene el dueño del equipo, Nasser Al Khelaifi, desde que compró el club: ganar la UEFA Champions League. A este sueño obsesivo se le sumó la no renovación de Kylian Mbappé y todas sus demandas de ser el nuevo capataz del vestuario parisino, las continuas lesiones de Neymar Jr. y Sergio Ramos y la tormenta de críticas que acompañaron al equipo de Mauricio Pochettino durante todo el año. Como si fuera poco, la designación del Stade de France de Saint-Denis, situado en los suburbios de París, como estadio anfitrión de la final europea, significa una presión extra que no estaba en los planes y, sobre todo, que nadie quería tener.

“Es una motivación extra, una excitación que se juegue la final en París, pero la ilusión es la misma sea en París o en cualquier otra ciudad. Distinto sería si se jugara en el Parque de los Príncipes”, afirmó esta mañana Pochettino, en un intento de despegarse de la situación al establecer que el Stade de France no es una localía para su equipo. El PSG aún no tiene asegurado su pase a los cuartos de final de la Champions: apenas pudo ganarle por 1 a 0 a un muy desmejorado Real Madrid y tendrá que visitar el Santiago Bernabeú el martes 9 de marzo con el nuevo reglamento que eliminó la regla del gol de visitante: en caso de perder por un gol de diferencia, sin importar el marcador, habrá penales.

Sin importar esta situación, en Francia ya preguntan por la final y será así hasta que el conjunto de la capital francesa termine su participación. En parte, la culpa de esto no la tiene la dura prensa francesa, porque la presión por la Champions viene desde puertas adentro.

Neymar Jr. llora tras perder la final del 2020 frente al Bayern Munich, la única de la historia para el PSG.

Hace varios años que el PSG vive bajo el lema “Champions League o nada”. Es que a nadie parece importarle el dominio absoluto que ha tenido en la Ligue 1 (con algunas excepciones) y en el fútbol francés en general. Lo único que importa es la Orejona, terriblemente esquiva para los equipos franceses a lo largo de la historia, ya que sólo el Olympique de Marsella pudo ganarla en 1993. El Paris Saint-Germain no ve a la Liga de Campeones como una obsesión, sino también como un logro que debería ser casi obligatorio dadas las estrellas que tiene en su plantel. Si a esto se le suma el hecho de que la final se jugará en la Ciudad de la Luz, uno solo puede imaginar que los próximos partidos europeos del equipo de Lionel Messi serán una olla a punto de explotar.

La historia juega en contra del París Saint-Germain

Los antecedentes históricos no acompañan al PSG: en 66 años de historia, sólo siete equipos del país en el que se jugó la final de la Champions League han llegado al partido definitorio y levantaron la Orejona. Para tomar aún más dimensión de lo difícil que es jugar como “local” una final del máximo torneo del Viejo Continente, apenas dos equipos lo lograron desde el cambio de formato en 1993: la Juventus, que campeonó en el Olímpico de Roma en 1996, y el Borussia Dortmund, que hizo lo propio en el Olímpico de Múnich en 1997.