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La fuerte confesión de Macri sobre la convivencia entre Riquelme y Bianchi en Boca: "Fue un..."

El expresidente de la Nación y del Xeneize recordó en su nuevo libro Para qué su paso por el club azul y oro y explicó algunos cruces entre el actual vicepresidente y el histórico entrenador.
Macri, sobre Riquelme y Bianchi El expresidente relató algunas situaciones de convivencia entre los ídolos xeneizes.
Macri, sobre Riquelme y Bianchi El expresidente relató algunas situaciones de convivencia entre los ídolos xeneizes.

Este martes salió a la venta en Buenos Aires el segundo libro de Mauricio Macri, titulado Para Qué, y las páginas revelan sorprendentes historias sobre la etapa del expresidente de la Nación en Boca Juniors. Historias que involucran nada más y nada menos que a dos ídolos del club: Carlos Bianchi y el actual vicepresidente boquense Juan Román Riquelme.

Riquelme y Bianchi en Boca.

La inesperada confesión de Macri se refiere a la convivencia entre el histórico entrenador y el exfutbolista, a la que calificó como "un problema complejo". El expresidente del Xeneize explicó en las páginas de su libro algunas intimidades del Boca de Bianchi, aquel que ganó absolutamente todo: “La convivencia con Riquelme, un jugador muchas veces desafiante y reacio a aceptar cualquier tipo de límites, fue un problema complejo para Bianchi. Fui testigo de varios desplantes del jugador hacia el técnico en los entrenamientos y en los viajes”.

“En la víspera de la final contra el Bayern Munich en Tokio, recuerdo que me colé en el entrenamiento para despuntar el vicio de patear la pelota, como hacía de chico. Los jugadores estaban corriendo alrededor de la cancha. Todos menos Riquelme, que en lugar de recorrer el perímetro del campo de juego se esforzaba en correr menos y giraba, desganado, en la línea central”, explica Macri en su libro.

Román se acercó entonces hacia la zona en la que estaba junto al técnico y al preparador físico Julio Santella, y lo escucho decir: 'Carlos, suficiente, ya está... No quiero seguir dando vueltas a la cancha'. Bianchi hizo un gesto de fastidio y yo me hice el distraído y seguí pateando al arco. Para Carlos, que se había destacado desde siempre por ser un hombre muy estricto en cuanto a la disciplina y el esfuerzo igualitario, que un jugador quisiera imponer su propio entrenamiento era algo inadmisible”, siguió el expresidente argentino.

En esa final de la Copa Intercontinental 2001, Boca perdió ante el Bayern Munich 1 a 0 en Japón en un partido muy parejo, donde Riquelme fue la figura del equipo argentino. Igualmente, Macri asegura en su libro que las actitudes de Riquelme fueron cada vez más repetidas y que eso lo hizo pensar que de esa manera desgastó al técnico para que se fuera al final de su primera etapa en el club.

Según Macri, Román modificó su postura en 2007, cuando volvió del Villarreal de España tras pelearse con el técnico chileno Manuel Pellegrini y se encontró en Boca con Miguel Ángel Russo. “Creo que Román sintió una profunda necesidad de demostrar que sus cualidades como jugador estaban intactas”, expresó. Por otra parte, agregó: “Riquelme volvió y fue la figura excluyente del equipo. A diferencia de lo que había ocurrido en el ciclo anterior, hizo la diferencia”.

El expresidente de Boca, por otra parte, criticó el accionar del actual vicepresidente y afirmó: “Las mismas tensiones que provocó en su etapa como jugador, las vuelvo a ver en la actualidad, a partir de su transformación en dirigente de fútbol”.

Macri también reveló una anécdota sobre las salidas de Bianchi como entrenador

En un capítulo de su libro Para Qué, Macri recordó las dos oportunidades en las que Bianchi le informó que no seguiría como entrenador del club. La primera fue a mediados de 2001, después de que el Virrey ganara su segunda Copa Libertadores en Boca: en ese momento, se reunieron y el técnico le dijo que se iba, con la explicación de que tenía la ilusión de dirigir al Barcelona de España, algo que luego no sucedió.

“Le pedí que me diera algo de tiempo y decidí jugar una última carta. Le pedí a Goyo Zidar, responsable del fútbol amateur en el club, que intentara abrir una nueva negociación con Carlos. Comenzaron a conversar, tuvieron algunas reuniones y las cosas parecieron encaminarse hacia un final feliz”, cuenta el expresidente.

Más tarde, aseguró que más adelante tuvo una llamada de Bianchi, quien le dejó un mensaje: "Hola, Mauricio, quiero que sepas que lo pensé mucho. Anoche hablé con mi familia. Ahora estoy yendo a una conferencia de prensa que convoqué para anunciar mi decisión de no seguir en el club... Ah, ya les avisé a los jugadores”. Macri explicó que quiso convencerlo sin éxito de que siguiera.

“El Carlos Bianchi sólido y seguro de sí mismo que había conocido en España se había ido transformando en un hombre cada vez más duro e intransigente. Un componente áspero y complejo fue haciéndose lugar cada vez mayor en su personalidad”,  contó Macri.

Por otra parte, el expresidente reveló por primera vez qué fue lo que sucedió cuando irrumpió en la sala donde Bianchi hablaba con periodistas luego del partido entre Boca y Lanús en La Bombonera: “Unos días después de la última conversación telefónica, leí en un diario un titular que me llenó de confusión: 'Bianchi se va de Boca porque los directivos no lo quieren a pesar de su voluntad de quedarse'. Si de algo estaba seguro es que así no habían sido las cosas. Toda la Comisión Directiva quería la continuidad de Carlos. Al día siguiente lo llame otra vez y le dejé un mensaje que no tuvo respuesta”.

Además, Macri comentó que se reunieron a comer más tarde en Puerto Madero, cuando él le pidió que se quedara a dirigir la Intercontinental ante el Bayern Munich y el entrenador aceptó pero le dijo que no se había "sentido cuidado lo suficiente" y que sus razones para no renovar el contrato eran estrictamente personales. El expresidente indicó que Bianchi le dijo: “Hay que saber decir basta”.

Finalmente, en 2003 y después del trabajo de Oscar “El Maestro” Tabárez como entrenador, Macri volvió a buscar al Virrey, que consiguió otra Libertadores, otra Intercontinental y explicó que se iría nuevamente del club tras la derrota por penales en 2004 en la final de la Libertadores frente a Once Caldas.

“Por mi parte, quería dejar todo en claro y le pregunté: 'Carlos, es una lástima lo que me decís, pero permitime que te haga una pregunta. Mañana cuando me despierte y lea el diario, ¿voy a leer que Bianchi se va por su propia decisión o voy a leer otra vez que se va porque los dirigentes y el presidente de Boca no lo quieren más? Mejor aclarémoslo de entrada, ¿no?'. Me aseguró que él siempre iba a afirmar que se trataba de una decisión personal y que Boca no tenía nada que ver”, cerró Macri.