El vacío que deja Marcelo Gallardo
Los hinchas y simpatizantes de River Plate están shockeados, sorprendidos y consternados. Luego de más de 8 años de estar al frente del equipo millonario, lleno de trabajo programado, éxitos, títulos y previsibilidad asegurada, la sorpresa, la incertidumbre y la tristeza del pueblo riverplatense aparecen espontáneas y nítidamente.
Las redes sociales son reflejo vívido de lo que representó el Muñeco para su club y la repercusión inmensa que significó su decisión de finalizar su relación como entrenador.
Pero no es todo esto lo más importante que el paso de Gallardo durante tanto tiempo y su alejamiento anunciado para fin de año, dejó como un sello indeleble. Marcelo Gallardo fue un líder en un medio y en un país que desean y necesitan liderazgo. Un líder en medio de un desierto en todos los ámbitos y en la política especialmente, de personas en quienes confiar, a quienes seguir, imitar, disfrutar de sus logros y acompañar en sus tropiezos y errores, confiados y esperanzados en que encontrarán el camino para revertirlos y encauzar la senda correcta.
LÍDER con mayúsculas, en un deporte y un país repleto de dirigentes minúsculos, de bajezas, de carencias y de debilidades. Deja un legado inmenso y una vara altísima. Pero deja su ejemplo y un testimonio concreto de que aún en un escenario futbolístico complejo, lleno de mezquindades, de carencias y de dificultades, siempre apostó a lo mejor en técnica, táctica y fundamentalmente en espíritu.
River lo valoró y lo va a seguir haciendo. También lo va a añorar. Queda su fruto y el camino a seguir. El fútbol tuvo una excepción. El país puede tomarlo como modelo de liderazgo. Escasean líderes en quienes confiar y que generen esperanza y posibilidad de un mejor futuro . Es imperioso y necesario que surjan muchos Gallardos.
El liderazgo humano que necesita el país se nota vacío. En River lo cubrió el Muñeco. Ojalá lo encuentre el país.