"Godoy Cruz nunca trae refuerzos de jerarquía"
En cada mercado de pases en el fútbol argentino, ya sea de invierno o de verano, en Godoy Cruz el susurro se hace presente. Las frases son recurrentes aunque, en menor o mayor medida, siempre quieren decir lo mismo: "Godoy Cruz nunca se refuerza con futbolistas de jerarquía". Ya sobre esto se desprende de que su presidente, José Mansur, piensa más en en las cuestiones económicas que en las deportivas. Según estas teorías, no interesaría dar "un salto de calidad", "pelear para salir campeón", "romper el chancho", etc. Pero, ¿esto es realmente así?
Voltaire, filósofo francés, divide la moral de la religión. En este caso, podríamos suponer que la religión sería el fútbol. De este modo, separa la moral del fútbol, sobre todo cuando este último lleva a la intolerancia. Consideraba que la intolerancia, como así también el fanatismo, impedía un futuro de convivencia y pluralidad, pues causaba enfrentamientos y desventuras.
Ya alejados del fanatismo y de la necesidad pasional del hincha de querer salir campeón del mundo todos los años, podríamos empezar a darle forma a esta disyuntiva sobre si es positivo o negativo lo que hace Godoy Cruz cada seis meses.
"A Godoy Cruz le hace falta un jugador de jerarquía por línea", dicen, por ejemplo. También podemos pensar que los poderosos del fútbol argentino también tienen los mismo problemas que Godoy Cruz. Repasemos. Boca anda en busca de un arquero desde hace mucho tiempo. Luego de Agustín Orión no encontró un jugador para ese puesto acorde a lo que significa atajar en Boca. El Xeneize, uno de los dos clubes más importantes del país, con jugadores en la selección argentina y colombiana, hace más de 10 años que no logra el objetivo de alcanzar la Copa Libertadores de América.
Si nos cruzamos de vereda, River tuvo un conflicto similar y tuvo que desembolsar cerca de 4 millones de dólares para traer a Franco Armani y gastó 12 en busca de los goles de Lucas Pratto, aunque el goleador de la Superliga terminara siendo un tal Santiago García (para los que piden jerarquía, el Morro también era uno del montón cuando llegó).
Pero podemos meternos en Avellaneda y tocar a un club como Racing, un grande que ha obtenido solo dos campeonatos locales en medio siglo y hoy trae a Gustavo Bou, nuevamente, en lugar de Lautaro Martínez. O caminar unas cuadras y llegar a Independiente, recién saneando deudas millonarias y carente de estrellas locales desde hace más de una década.
A veces no se trata solo de dinero. Hoy los futbolistas emigran muy rápido a países donde el fútbol es mucho más redituable que en la Argentina. Tal vez la solución este justamente en fomentar el crecimiento de esos futbolistas. Y hoy Godoy Cruz trabaja ese tema a la perfección. El Tomba fue subcampeón con un plantel conformado en un 50% por jugadores formados en la cantera. Ni Cristian Pavón (Boca), Lucas Pratto (River), Lautaro Martínez (Racing), Emanuel Gigliotti (Independiente) o Nicolás Blandi (San Lorenzo), por nombrar solo algunos, marcaron tantos goles como el centro delantero de Godoy Cruz, el Morro García.
Desde hace mucho tiempo, Godoy Cruz nos ha enseñado a ser cautelosos cuando se habla de refuerzos. Porque los "desconocidos" que se han criticado a su arribo, son los mismos que luego la gente pide que no se vayan.

