Ganar, ¿como sea?
No. Antes de arrancar con mi nota ya respondí a la pregunta del título. A pesar del triunfo ante Chile en Santiago, nuevamente la Argentina jugó un partido que lo padeció en los últimos minutos y dejó muchas dudas.
Con la vuelta de Lionel Messi en estas Eliminatorias se pensó que el equipo de Gerardo Martino podía cambiar de imagen y darnos un planteo que genere mayor tranquilidad, pero pasó todo lo contrario, ya que en el final terminamos pidiendo la hora.
En los primeros minutos el seleccionado arrancó mal, tan mal que a los 10 del primer tiempo vino el gol de "La Roja" desde una pelota parada.
Por suerte, el plantel argentino reaccionó a tiempo, gracias a los goles de Di María y Mercado, y la cosa se inclinó a favor de nuestra selección.

Gabriel Mercado y Ramiro Funes Mori, los puntos altos de Argentina.
Sin embargo, el resultado no fue un espejo de lo que pasó en el campo de juego: un equipo sin un sólido mediocampo, falta de asociaciones en ataque, un entrenador que no supo leer el partido y metió cambios sin sentido... por enumerar algunos parámetros de un equipo sin una idea clara.
Es cierto: Argentina ganó, respira y se mete otra vez en la conversación camino a Rusia 2018, pero no puedo dejar de responder "No". La selección se alivia en la tabla de posiciones, pero se endeuda en el juego.
Queda mucho todavía, queda tiempo para mejorar. Pero no quiero quedarme con un falso “final feliz” por una victoria.
Se viene Bolivia, se viene otra oportunidad para ganar sin un "como sea". Con un triunfo, se puede pasar de lo urgente a lo importante: una idea clara de juego.
