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Un logro deseado en el año menos imaginado

Ganar la "Ensaladera de Plata" en este 2016 era realmente un sueño que finalmente se hizo realidad luego de tantas frustraciones. Una proeza que servirá de motor motivacional a los que vienen remándola desde abajo.
Foto: Télam
Foto: Télam

Fuerza, ganas, garra, unión y equipo fueron la clave para esta hazaña lograda por el tenis argentino y por todos los jugadores que fueron parte a lo largo del año de esta victoria que es sin dudas una de las más importantes de este 2016 para el deporte del país, ganar la tan deseada "Ensaladera" por primera vez en los 116 años de vida del certamen.

Luego de tantas desilusiones, con cuatro derrotas en finales de Copa Davis y teniendo jugadores de primerísimo nivel, primero ante Estados Unidos en Cincinatti en 1981, más tarde en Moscú ante Rusia en 2006 y las recordadas definiciones ante España, en Mar del Plata 2008 y Sevilla 2011, este parecía ser un año de transición por lo desfavorable del cuadro en cuanto a las posibilidades de jugar en nuestro país y que en definitiva terminó con cuatro series de visitante y con un grupo de jugadores que, aunque de buen nivel, no eran de los mejores ubicados en el ranking mundial y con un Del Potro que aún estaba en etapa de recuperación y con muchas dudas en cuanto a su futuro.

Primero llegó la victoria ante Polonia en marzo, un excelente resultado para asegurarse un lugar en el grupo mundial para el 2017. Luego, con la incorporación de Delpo sólo para el partido de dobles, vino Italia y todo su poderío al que se le supo vencer en su casa. Más tarde, ya con un sorprendente Juan Martín Del Potro, se logró un triunfo espectacular y casi imposible ante la Gran Bretaña de Andy Murray, y ahora ante Croacia en Zagreb, con los sueños intactos, pero con el enorme peso de cortar la mala racha. 

El grupo comandado por Daniel Orsanic e integrado por el tandilense, Leonardo Mayer, Guido Pella y Federico Delbonis, lograron meterse en la historia y escribir una página más en la rica trayectoria del tenis nacional, no solo por ser el primer equipo latinoamericano en conseguir la copa, sino también por ser el segundo conjunto en ganar todas las instancias en condición de visitante.

No hay que olvidarse también de quienes formaron parte del equipo a lo largo del año, Carlos Berlocq, Renzo Olivo y Juan Mónaco.

A partir de ahora Argentina seguramente seguirá con estos jugadores, algunos históricos y otros nuevos, más la incorporación con el correr de los años de varios chicos que hasta ahora han tenido la oportunidad y el privilegio de ser sparrings de este gran equipo.

Por supuesto vendrán etapas buenas, otras de recambio y resultados que no serán los deseados, pero este enorme logro en conjunto servirá de espejo para aquellos juveniles que se rompen el lomo día a día para meterse dentro del exigente circuito profesional y que sin lugar a dudas tienen el sueño de jugar en un futuro la Copa Davis que, por primera vez, es nuestra.