Cada vez entiendo más aquella frase
Tantísimos análisis podríamos hacer en estos momentos y más, aun, estando en frío. De táctica, de momentos futbolísticos. De Sampaoli, de Martino. De Messi, de aquel, de este. Lo cierto es que desde que Alexis Sánchez se la picó a Romero en el último penal, una extraña y, tal vez, sin explicación frase se me vino a la cabeza nuevamente, como en repetidas ocaciones. Como en tantas finales. Como en tantas desilusiones.
No recuerdo en qué momento me comentaron o leí aquella frase a la que cada vez le encuentro más sentido. Luego de una derrota, a medida que pasa el tiempo y las amarguras se consumen en busca de una nueva ilusión, creo poder cuestionar aquella bendita frase. Pero en los golpes y bien cercanos en el tiempo a ellos, esa frase resume mi momento. Mis ansias de que solo un positivo resultado deportivo sea el centro de mi universo. En ese instante no interesa más nada.
Fue Alfredo Di Stéfano quien deslizó aquella frase. Aquel jugador argentino, virtuoso, del Real Madrid, supo con sus bases sólidas argumentar el dicho. Nadie más que él, uno de los futbolistas más ganadores de la historia.
Ni siquiera sé si aquella frase tiene una explicación lógica. Espero algún día poder interpretarla desde la vereda de enfrente.

