Que la autocrítica vuelva a llenar de fe a la Bodega
Más allá del resultado de ayer en la tarde, Godoy Cruz padeció un semestre de transición que encendió alarmas de peligro. Así como alguna vez dejó atrás su objetivo de permanecer en Primera para empezar a pensar en metas más ambiciosas como pelear campeonatos y clasificar a las principales Copas de América, durante esta primera parte del 2012, el Tomba volvió a su lugar de arranque. Es que a partir de la próxima temporada deberá luchar por engrosar su promedio y, de esta manera, asegurar su participación en la elite de Argentina.
La directiva no estuvo a la altura para elegir correctamente un cuerpo técnico que fuera coincidente con la realidad. Tampoco tuvo las agallas suficientes para invertir en un plantel que pudiera afrontar estos históricos seis meses, con Libertadores y Clausura.
Pasaron tres entrenadores sin dejar algo en concreto. Cabe resaltar que, si bien no tuvo lo que quiso, Nery Pumpido fundió rápidamente al grupo con malas decisiones y un trabajo físico sumamente objetable, y así el trayecto se hizo más complejo. En este sentido, Omar Asad llevó a cabo una tarea poco agradable y se encargó de allanar el terreno para iniciar de cero su trayecto durante la pretemporada. Está claro que la mano del Turco se verá a partir del torneo venidero.
En el último estrato entra el pueblo bodeguero. Esa hinchada que, como todos sabemos, no juega los partidos pero sí se hace sentir en el apoyo. Canchas prácticamente vacías (el precio de las entradas y el pobre nivel son datos a tener en cuenta también), pintadas, silbidos y reprobaciones, inclusive para con el máximo goleador de la historia del club en Primera: Rubén Tito Ramírez.
Todo parece ser una gigantesca bola de nieve que se puso a rodar y cuesta detener.
Sin embargo, nunca es tarde para la reflexión. Para la crítica constructiva y para animarse a imaginar a un Godoy Cruz más grande.
Algo parecido se vivió tras la salida de Enzo Trossero. Sólo que en ese momento la Bodega estaba prácticamente en llamas, con el equipo inmerso directamente e el descenso. Fue en ese caótico entonces cuando todos acertaron.
Esto marca que los replanteos tarde o temprano llegan y este es el instante exacto para que se vuelva a producir.
Rienda suelta a la creatividad, al valor, al trabajo, a la sapiencia y, porqué no, a la limpieza para depurar una entidad viciada y volver a poner en marcha a aquel Expreso que durante los últimos campeonatos nos demostró tener jerarquía y preponderancia dentro del fútbol argentino.