Egoísmos y falta de unión dirigencial en la URC
La elección de presidente dejó mucha tela para cortar. Enterate de internas que muestran que el rugby mendocino está en terapia intensiva.
La gestión de Marcelo Biglieri al frente de la Unión de Rugby de Cuyo llegaba a su fin luego de cuatro años de mandato, por lo tanto se avecinaba una nueva elección. En ese contexto se fueron dando hechos que muestran la falta de unidad y egoísmos en los dirigentes mendocinos.
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La gestión de Biglieri en la URC dejó una importante deuda. |
Previamente a juntarse para votar les llegó a los presidentes de los clubes mendocinos y a algunos dirigentes de la Unión un mail anónimo pero con membrete del Mendoza Rugby.
El correo hacía alusión a que gente del Mendoza iba a copar el Consejo, que meterían un Tesorero y un Oficial Provincial, que sacaraín al actual Head Coach, que el club de ese entrenador no se opondría, que meterían presión con el balance así renuncia el Tesorero, que Tacurú juega con ellos, que tienen el apoyo de Universitario y la única contra es el secretario de CPBM pero le ganan espacio en la Mesa del Consejo.
Inmediatamente el presidente de Mendoza Rugby aclaró que el club de El Bermejo no fue, que les hackearon la página. En fin, un mail confuso, con ánimo desestabilizador, que no suma.
A la hora de votar se presentaron de entrada dos candidatos: Ricardo Iudica de Teqüé (vicepresidente de la gestión Biglieri) y Martín Puelles de CPBM y secretario de la Unión.
Pero acá tampoco se pusieron de acuerdo, ya que Iudica no les convencía por ser de un club con muchas internas y lo relacionaban con el entrenador Kretschmar, y a Puelles por creer que no está capacitado y pertenecer a un club chico y sin historia.
Ahí apareció un tapado, Ricardo Ragazzone de Mendoza Rugby, antigüo vice-presidente de la Unión en el 2010 y 2011. Así quedaron tres candidatos. Antiguamente esto no pasaba en la Unión, había más concenso en sus dirigentes, no tantas rencillas y pase de facturas.
Votaron los presidentes de los clubes y el resultado dio nueve votos para Ragazzone, cuatro para Iudica y dos para Puelles. Como vemos no se llegó a la mayoría absoluta. Al asumir Ragazzone, pide sacar a Quiroga y Ferreira, dirigentes de Peumayén y Rivadavia, y que entren Tuma y Lamy, de Marista y Banco Rugby, respectivamente. Los presidentes de los clubes le dijeron que no y finalmente lo baja a su hermano Raúl y entra Tuma.
Por otro lado, el nuevo presidente no aceptó el balance ya que los números no le cuadraban por una deuda contraída de más de $150 mil pesos. Se había pedido al gobierno dos subsidios que este prometió pero todavía no pagó. Está acordado pero no hay nada firmado. Esto generó que se pidan préstamos para pagar el terreno del CEDAR, donde funciona el PLADAR. Esto fue generando un descalabro financiero en la entidad de calle Entre Ríos.
Finalmente lo convencieron a Ragazzone que esto se trata de una inversión y aceptó asumir el cargo de presidente.
La situación económica es delicada ya que por los malos resultados deportivos de los seleccionados los sponsor no abundan y se hace difícil conseguirlos.
En definitiva, por el bien del rugby mendocino los dirigentes tendrán que tirar todos hacia delante, dejar de lado egoísmos y propios intereses, empezar a gestionar más, proponer ideas y pensar mas en soluciones.
La antigüa gestión tuvo algunos aciertos como la inclusión de Mendoza en el Rugby Champsionship pero deja interrogantes sobre las ganancias que dejó este Torneo para la Unión. Se dice que se creció mucho en cantidad de jugadores, pero se niveló para abajo, y falta mas desarrollo en los equipos del interior de la provincia.
Se perdió jerarquía en todos los niveles, dirigencial y rugbístico, la realidad lo demuestra, es hora de pensar realmente en el bien común del rugby provincial porque sino está terapia intensiva puede terminar en un coma profundo.


