Fútbol: "Hay que pasar el invierno". ¿Lo pasarán?
Es un duro presente el que atraviesan algunos de los tantos elencos de la provincia en su devenir participativo de torneos organizados por AFA. Los malos resultados y las magras campañas, solo emparchadas por algunos buenos resultados o buenos partidos, ha dejado en el borde del descenso de categoría a unos cuantos de éstos.
Será una lucha de acá hasta el último día.
Tiene con qué.
Un peldaño más abajo aparece Independiente Rivadavia, devaluado en nombres y en su fútbol, atacado por doquier tras haber adquirido el rótulo de candidato. No pudo sobreponerse nunca al hecho de contar con una figura excluyente como Ortega, que pareció conspirar en su contra en cada presentación, no por su rendimiento, si por su valorable apellido de mega – estrella.
Lo que tocó no fue oro, fue carbón, y la lepra terminó ensuciándose. De tantos nombres que se desplegaron en el firmamento azul, solo dos o tres estrellas brillaron. El resto “brilló” por su ausencia.
Hoy con pocas horas de vuelo por recorrer, está ubicado en un lugar impensado. “Remando en el dulce de leche” y casi sin “cucharas por revolver”. Pero cuenta con algo extra, su historia basada en la mística. Esa que le salvó la ropa más de una vez, y lo puso siempre cerca de los que están más cerca.
No tiene margen de error, y su fuerza deberá ser interior para saltar el obstáculo.
Y claro está, al invierno hay que combatirlo con calor. Mucho calor. ¿Lo conseguirá?. Tiene de dónde.
El Argentino "A" tuvo dos participantes en el comienzo del año calendario, por un lado el Deportivo Maipú, que como debutante de la categoría se tiraba con grandes refuerzos a tantear el terreno, hizo una campaña muy buena y por poco no se metió en la conversación por el ascenso.
Por el otro lado aparecía Gimnasia y Esgrima, conocedor de esta y otras categorías superiores, con muchos kilómetros recorridos y una premisa que no parecería ser eventual, si se toma las referencias descriptas, ascender a la "B" Nacional.
Se reforzó acorde al objetivo, que después nada saliera como se esperaba terminaría siendo otro tema, pero buscó, buscó y buscó, encontrando algo de lo que quedaba sin contratar, especialmente por Maipú.
Arrancó comiéndose “los chicos crudos” y en un abrir y cerrar de ojos, todo lo bueno se vino abajo, por la desesperación de algunos dirigentes que no soportaron un transe pasajero de magros resultados, despidieron al técnico inicial y echaron todo por la borda.
Después todo fue sufrimiento, desventuras y patadas por debajo de la mesa. Rebotó de técnico en técnico y replegó todas sus fuerzas, hasta terminar en el hoy, con una promoción por delante para evitar perder la categoría. Sufrió mucho, el viejo y querido Lobo, y de la felicidad extrema pasó a la tristeza interna.
En siete días comenzará una recta que no debe ser curva en 180 minutos. Es cierto que con aquellos años de “fenómenos” ya no se juega. Ni el Victor, ni el Cochina, ni el Chupete estarán para ayudar desde adentro, pero su espíritu de “jogo bonito” esta impregnado en los más chicos y desde allí deberá salir la formula salvadora.
Y por supuesto, al invierno hay que combatirlo con calor. Mucho calor. ¿Lo conseguirá?.
Tiene un don
Por último aparece en el gris recorrido de los nuestros por torneos federales, Luján de Cuyo. Así debió llamarse siempre: Luján de Cuyo. Que la violeta o la granate, que este técnico o aquel otro, que ese jugador o este otro, que el trapo de acá o el de allá. Solo fueron peleas en estos últimos meses de una victima, que no quiere desfallecer.
Nada salió como se lo propuso y sus pecados se están pagando en vida. Ya no es aquel incipiente club que rompió barreras y récord, ese que comenzó a abrirles caminos a los más chicos y que fue imitado en cuantiosas intervenciones por su prolijidad y equilibrio.
Hoy está quebrado, por malos pasajeros que se subieron en su recorrido, aguardando el Día “D” , con turbulencias que hacen temer su estabilidad.
Lo que viene es quizás mucho más complicado que lo que fue, pero en el Bajo sus hinchas de siempre, que lo quieren bien, confían en la valía de las semillas que tantas veces plantaron y dieron fruto.
En ellos depositan su carta más compleja. Luján no es un cuatro de copas. En el mazo siempre fue la que sumó puntos y ayudó a tantos.
Y sin dudas, al invierno hay que combatirlo con calor. Mucho calor. ¿Lo conseguirá?
Tiene cimientos.
El invierno está por llegar, Hay que pasarlo con el calor de los mendocinos.

