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El uno por uno de Independiente Rivadavia frente a Belgrano

Martín Gómez fue el futbolista más destacado de Independiente Rivadavia, un equipo con pocas luces, en el empate en cero ante Belgrano de Córdoba. La tibia actuación Azul, dejó muchos puntos flacos.
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Nahuel Guzmán (6): Fue exigido muy poco. Cuando debió cortar balones aéreos respondió siempre con eficacia. Mantuvo su arco invicto por primera vez en el campeonato.  

Judelín Aveska (6): Cumplió en su debut. Le aportó a la zaga defensiva la marca que necesitaba. Se animó poco y pudo convertir de cabeza. Buen arranque.

Sebastián Brusco (5): Debió actuar en escasas oportunidades. Ganó y perdió vía aérea y por abajo respondió. Una actuación discreta.

Osvaldo Barsottini (5): La pasividad visitante lo obligó a actuar poco. Falló en el primer tiempo y luego subió su rendimiento. Mejoró al igual que toda la defensa.

Ariel Seltzer (5): Flojo partido. Estuvo más abocado a la marca de Farré que a las proyecciones por su sector. Debía ser salida y lo hizo en contadas oportunidades sin buen resultado. 

Gabriel Solís (6): Le aportó quite y distribución a la mitad del campo. Se entendió con Coudanes y su labor creció en el complemento. Gran entrega.

Lionel Coudanes (6): Su labor como volante por derecha fue fallido. Tendió a ubicarse como mediocampista central y le restó creación al equipo. Sin embargo sigue siendo el engranaje más importante. 

Hernán Buján (5): Su partido más flojo desde que arrancó el campeonato. Fue impreciso y no desequilibró nunca. Se fue remplazado.

Ariel Ortega (5): La estrella fue uno más, perdido en la incertidumbre. Tuvo poco contacto con la pelota y nunca manejó los hilos de Independiente.  Lo absorbió el cinco rival.

Martín Gómez (7): El destacado del local. Le bastó un tiempo para ser el mejor, explotando su velocidad y picardía. Era la inquietud permanente en el fondo visitante, pero con su reemplazo se acabó el partido.

Luís Tonelotto (5): La pelota le llegó muy poco. Participó más aguantando el balón que llevando peligro.  Pasó desapercibido.