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Abrí la boleta y casi me desmayo: el agua subió 400% y sigue aumentando

Las boletas llegan a las casas de los mendocinos con incrementos descomunales superando la inflación y los salarios.
Foto: Aguas Mendocinas
Foto: Aguas Mendocinas

Las boletas de agua están llegando a los hogares mendocinos con nuevos aumentos descomunales. Otra vez, las tarifas suben sin freno, superando la inflación y los salarios, poniendo en jaque la economía de miles de familias. ¿Cómo se supone que la gente va a pagar esto?

Pagar el agua o comer: el dilema de miles de mendocinos

Este aumento no es solo un golpe al bolsillo, sino una sentencia de asfixia económica. Mientras la inflación se desacelera y los sueldos quedan congelados, AySAM y el Gobierno provincial aplican incrementos brutales que hacen que el agua, un derecho esencial, se convierta en un lujo. Y lo peor: no existe una tarifa social que contemple la situación de los sectores más vulnerables, dejando a miles de mendocinos en una encrucijada entre pagar el agua o comer. Otra vez, las tarifas suben sin freno, superando la inflación y los salarios, poniendo en jaque la economía de miles de familias. ¿Cómo se supone que la gente va a pagar esto?

Un golpe al bolsillo que no da tregua

Este aumento no es solo un golpe al bolsillo, sino una sentencia de asfixia económica. Mientras la inflación se desacelera y los sueldos quedan congelados, AySAM y el Gobierno provincial aplican incrementos brutales que hacen que el agua, un derecho esencial, se convierta en un lujo.. Otra vez, las tarifas suben sin freno, superando la inflación y los salarios, poniendo en jaque la economía de miles de familias. ¿Cómo se supone que la gente va a pagar esto?

Este aumento no es solo un golpe al bolsillo, sino una sentencia de asfixia económica. Mientras la inflación se desacelera y los sueldos quedan congelados, AySAM y el Gobierno provincial aplican incrementos brutales que hacen que el agua, un derecho esencial, se convierta en un lujo. Y lo peor: no existe una tarifa social que contemple la situación de los sectores más vulnerables, dejando a miles de mendocinos en una encrucijada entre pagar el agua o comer. Con un 25% de incremento en febrero y otro 6,64% en julio, la suba total acumulada para 2025 será del 33,3% y que en dos años ha  llegado al 400%. Sin embargo, este aumento tiene su base en previsiones económicas que no reflejan la realidad. Una vez más, los mendocinos pagan por un servicio deficiente, mientras la empresa justifica sus incrementos con cálculos sobreinflados y sin mejoras tangibles.

Evolución de los aumentos acumulados desde 2023/25 un 400%

Un aumento basado en números ficticios: abuso de poder del gobierno

El Gobierno provincial justifica los incrementos con la excusa de mantener los costos actualizados. Sin embargo, si la base sobre la que se calculan estos aumentos es ficticia, lo que se impone no es una actualización, sino un abuso de poder.

Las tarifas se ajustan en base a proyecciones de inflación y dólar exageradas, alejadas de la realidad económica. Este mecanismo garantiza aumentos que no reflejan el costo real del servicio, sino una política de tapar las ineficiencias de las gestiones deficitarias desde la creación de AySAM.

El aumento tarifario se fundamenta en estimaciones de inflación y del dólar que están muy por encima de los valores reales. Mientras la economía muestra signos de estabilización, AySAM y el Gobierno provincial utilizan escenarios catastróficos para imponer tarifas cada vez más altas.

Esto significa que los usuarios no solo pagan más, sino que lo hacen en base a un engaño.

¿Y las obras prometidas?

Las inversiones en infraestructura siguen sin aparecer. Los mendocinos sufren baja presión de agua, cortes constantes y un servicio que no responde a la tarifa que se paga. AySAM sigue sin rendir cuentas sobre en qué se gasta el dinero recaudado con estos aumentos.

Las obras anunciadas quedan en promesas, mientras el deterioro del servicio es evidente.

Falta de control y transparencia

El Estado provincial es el único accionista de AySAM, lo que permite que la empresa opere sin control real. No hay auditorías externas ni mecanismos efectivos de supervisión que aseguren que los recursos se usan correctamente. Se nos exige pagar más, pero sin ninguna garantía de que el dinero se destine a mejorar el servicio.

Un modelo de ajuste sin fin

Este aumento es solo otro eslabón en una cadena de tarifazos que los mendocinos vienen sufriendo. Se nos dice que pagar más traerá mejoras, pero la realidad muestra lo contrario. Sin un cambio de fondo en la gestión y sin transparencia en la administración de AySAM, estos aumentos solo seguirán castigando a los usuarios sin resolver los problemas estructurales del servicio.