¿Vale más una lesión en una vereda que la pérdida de una vida?
Una mujer mayor, jubilada ya, estacionó cerca de las 10.30 de la mañana el auto en avenida Emilio Civit de la Ciudad de Mendoza junto a una obra en construcción. Se dispuso a tomar la acera cruzando un puente precario de madera en medio de la obra, que cedió, produciéndole una caída. Las lesiones producidas fueron atendidas en una clínica y abonadas -según consta en el expediente judicial- por la responsable de la obra. A partir de allí, la mujer comenzó un reclamo ante la justicia por más de un millón de pesos, que incluyen una serie de ítems a los que la Justicia les dio cabida: "daño moral", "daño psicológico"e "incapacidad laborativa". El monto que reclamó se basó en "la necesidad de una empleada doméstica con prestación diaria de 8 hs y los sábados de 4 horas, y ello con una remuneración de $. 15.000 mensuales y por un lapso por adelantado de 13 años, ya que consigna hasta que tenga 75 años".
El caso es uno más del montón en la provincia con mayor índice de litigación del país. Pero sirve para discutir sobre cómo pedimos y otorgan, cómo se investiga y prueba, cómo se reclama y concede en el seno de Tribunales, en este caso, en un Juzgado Civil.
El debate surge con la defensa de los propietarios de la construcción en que aunque el juez del 20 Juzgado Civil le dio razón a la reclamante, el monto resulta "exhorbitante" para los demandados en comparación con otros casos con peores consecuencias y, además, en consideración de que "no presentó pruebas de que el puente de madera cedió", ni se habrían buscado ni conseguido, lo cual aparece -a la luz pública en casos que pocas veces llegan a la prensa- una acusación sobre el proceso.
Además, se pone en duda cómo la Justicia define estos montos y bajo qué parámetros, habida cuenta de que, en la respuesta del demandado, se menciona que no cabría un reclamo por no poder trabajar, habida cuenta de que la accidentada no trabaja, ni en qué se basa una esperanza de vida de 13 años por las que habría que indemnizarla mes a mes, año tras año.

