El ministro de Economía, Amado Boudou, aclaró hoy que el Gobierno "no tiene apuro" en iniciar negociaciones con el Club de París, el grupo de naciones desarrolladas a las que la Argentina les adeuda unos 6.700 millones de dólares.
El funcionario le bajó así el tono a versiones que adjudican a la administración de Cristina Kirchner estar evaluando avanzar en el corto plazo en una propuesta para responder a la deuda que el país tiene con el Club con sede en Francia.
"No tenemos apuro en estos temas. Cuando encontremos el ‘timing’ y cuáles son los parámetros para la negociación con los acreedores y beneficios para los argentinos, vamos a avanzar", dijo Boudou.
El pasivo al que hizo referencia el ministro es el único que técnicamente la Argentina tiene en cesación de pagos.
El Club es un foro informal de acreedores oficiales y países deudores y su función es coordinar formas de pago y renegociaciones de deudas externas de las naciones e instituciones de préstamo.
La presidenta Cristina Kirchner se refirió al pasivo esta semana y ratificó la intención oficial de llegar a un acuerdo con los acreedores del Club, pero no especificó plazos y aclaró que todo se va a ir concretando "paso a paso".
Según trascendidos, el pago de la deuda con el Club de París está contemplado en el primer borrador del Presupuesto nacional para el 2011, como forma de saldar todas las deudas con el sector financiero.
La intención oficial es resolver la deuda con los acreedores nucleados en la institución francesa para que la Argentina termine finalmente de salir del default en el que cayó en 2001, durante la breve presidencia de Adolfo Rodríguez Saá.
Si bien el Gobierno no planea avanzar este año con las negociaciones, analiza mientras tanto como sortear la figura del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El Fondo sigue apareciendo como uno de los principales impedimentos a la hora de negociar con los países que integran el Club de París.
Una de las alternativas que posee la Casa Rosada para no tener que verle la cara al FMI es pagarle al Club de París en efectivo, para lo cual tendría que echar mano a las reservas internacionales del Banco Central.
En esa línea, el Gobierno podría repetir el esquema del Fondo para el Desendeudamiento y tomar dólares del Banco Central para saldar el pasivo.