A Carlitos Tévez ser políticamente incorrecto le acarreó consecuencias personales. Hace pocos días el delantero del Manchester City fustigó a su colega John Terry, capitán de la selección inglesa y del poderoso Chelsea. ¿El motivo? El británico se acostó con la mujer de su mejor amigo, el también futbolista Wayne Bridge. “En mi país le hubieran roto las piernas”, definió, lacónico, Carlitos, haciendo gala de códigos de barrio imprescindibles en cualquier vestuario.
Esas palabras alimentaron una caza de brujas hacia la vida personal de Tévez, bastante agitada de por sí. El nacido en Fuerte Apache está separado de Vanesa Mansillo, su mujer de siempre y madre de sus dos hijas, Florencia (que cumple 5 años en abril) y Katie, recién nacida, prematura, motivo por el cual el delantero del seleccionado argentino viajó a la Argentina. Eso retuvo a Tévez en el país más de lo deseado por sus patrones ingleses. Y varios medios británicos aprovecharon y se lanzaron sobre él.
Roberto Mancini, el entrenador italiano del Manchester City, defendió a su jugador preferido de los embates de la prensa que ataca y defiende al argentino en partes iguales, y dependiendo de la simpatía futbolística del momento. Desde Buenos Aires, Tévez les respondió que antes que nada estaba la salud de su hija, y que volvería cuando pudiera. Tan claro y directo como los dos goles que marcó el fin de semana de su reaparición, justo contra el Chelsea, justo antes de sus declaraciones contra el capitán de la Selección inglesa. Pero esto es sólo el preámbulo; hay una jugosa historia detrás.
Presuntas palabras. Era sabido que Tévez mantenía una relación con la modelo Mariana Paesani, una botinera en cuyo currículum destacan sus trabajos como promotora de TC y un pasado como “Marinerita”, porrista del club Almirante Brown, de la localidad de Isidro Casanova, que milita en la tercera categoría del fútbol argentino. En su carrera destacan las fotos hot que hizo tanto para la revista “Hombre” como para la contratapa deportiva del Diario Popular. Se la puede definir como una botinera promedio.
La relación entre ambos no es nueva. El año pasado se publicó la data que comprometía al delantero, que prefirió no aclarar nada. Se dijo que el jugador estaba envuelto en una relación clandestina, y que la rubia de sus sueños viajaba con periodicidad a Inglaterra con todos los gastos pagos por su amante. En realidad esa información era parcialmente cierta, ya que Paesani sí visitaba a Tévez en su país de residencia actual, donde se los vio cenando en un costoso restaurante y también jugando al golf.
Lo que cambian son los rótulos, ya que Carlitos ya estaba separado de Vanesa. Al menos eso afirmó Stella, la nueva suegra del goleador, quien reconoció que el muchacho visitó la casa familiar en Munro más de una vez. Ni para la familia Paesani ni para el barrio, la historia de la chica con el millonario futbolista fue un secreto.
Mientras tanto, el jugador ubicó a su ex en la mansión que compró en La Horqueta, zona que eligió para instalar a sus afectos. Con los millones que amasó adquirió propiedades en el barrio, en los que ubicó a sus padres y sus hermanos.
Según allegados, la separación fue en buenos términos y continúa de esa manera. Y aunque plena de vaivenes, la relación entre Mansillo y Tévez está terminada. Si bien, el último embarazo de Vanesa, su novia de la adolescencia, se dio en una de las tantas reconciliaciones, la pareja no pudo salir a flote. A los dos meses de gravidez, la relación volvió a quebrarse y Tévez volvió a los brazos de la rubia pulposa de Munro.
El papá acompañó los nueve meses con viajes relámpago para verificar el buen curso del embarazo. Es más, en la última visita al país para ver nacer a su beba, Tévez vino con su novia nueva, que viajó en Primera Clase pero en un asiento distinto al del futbolista. Para disimular lo indisimulable, Carlitos bajó antes que Mariana e hizo tiempo como para despistar posibles lamparazos de los paparazzi. No lo logró.
En estos últimos meses la relación entre el jugador y la botinera se incrementó, o al menos se expuso de manera más frontal. Los medios ingleses le atribuyeron declaraciones a Mariana que llevaron la situación a un punto de no retorno. “Los problemas entre Carlos y Vanesa existen desde hace años. ¿Por qué se piensa que viven en países diferentes? Él no era feliz con ella porque me ama. La gente me culpa por haberme metido en medio de esa pareja, pero están equivocados. En todo caso, fue ella la que se metió, porque nos frenó para declararle al mundo nuestro amor. Yo soy la mujer real de Carlos, no ella”.
Celos de un goleador. Se dijo que el ex jugador de Boca es tan celoso que no le permite trabajar a su novia. Gabriel Aguirre, de la agencia Heaven Models, en cuya página Paesani ostenta unas medidas perfectas (95-60-95), una altura de 1.70 metros y una tanga diminuta, asegura que no es así: “Ahora hace mucho que no hablo con ella, pero no tengo orden de dejar de llamarla en caso de que surja algún trabajo. No creo que no pueda trabajar”, arriesga sin demasiadas certezas. El último trabajo fijo de la chica de Munro fue “Crono Taller TC”, un programa dedicado a los fierros que se emitía en la señal temática El Garage. “Nos compromete brindar cualquier tipo de información, lo único es que llegaron a llamarnos desde Inglaterra para averiguar sobre ella”, desliza la secretaria con amabilidad y misterio.
Mientras tanto, la pareja entre Mariana Paesani y Carlos Tévez no se animó a dar el paso definitivo de la convivencia. No todavía. Ella sigue viviendo en Munro con sus padres y su hermana; conserva su rutina de gym y cuidados, mantiene un bajo perfil forzoso a instancias de su novio y viaja con frecuencia a Manches-ter, donde su tórtolo vive una temporada de gloria y espera ansioso por el Mundial de Sudáfrica. Un momento para tomarse revancha de todos.
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