A 20 días del devastador terremoto que sufrió Chile, la situación en ese país está lejos de la normalidad.
En lo que respecta al comercio, el cierre de los locales continúa siendo alto, incluso superior al que los clientes hubiesen imaginado, por lo menos en la zona de catástrofe de la Región del Biobío, afectada por el terremoto, maremoto y posteriores saqueos, según publica hoy el diario El Mercurio, en una nota que a continuación repetimos.
Según Marcos Caamaño, presidente de la Cámara de Comercio de Concepción, en las 35 manzanas del centro de esta ciudad funciona sólo el 30% de los 5 mil locales establecidos. El 90% resultó con algún daño, y de este porcentaje el 15% está impedido de abrir en el mediano plazo por fallas estructurales.
Los locales cerrados se ven impedidos de abrir por la falta de agua, como el caso de restaurantes. Sólo cafés y locales de venta de comida rápida han reanudado la actividad, por lo que conseguir un almuerzo es un lujo. En otros casos, la carencia de este suministro es argumentada por los trabajadores para no presentarse a los trabajos, ya que no hay agua para los servicios higiénicos, cuenta Caamaño.
Además, tras los saqueos varios comerciantes no han repuesto su mercadería y 500 locatarios fueron desalojados al estar cerca de edificios con riesgo de colapso.
Las ventas han caído, y si bien no hay un cálculo oficial, entre los locatarios esa tendencia se palpa fuerte. "El primer día que abrí, hace una semana, vendí $6.100, ahora ya voy en $105 mil diarios, pero muy lejos de los $200 mil que necesito para pagar los costos. Creo que al menos voy a tardar un año en recuperarme", afirma Juan Inzunza, dueño de un lavaseco con 39 años de funcionamiento en Concepción.
En el centro de Talcahuano el comercio es nulo. Según Omar Abufarhue, presidente de la Cámara de Comercio local, sólo el 10% de los 2 mil locales ubicados en esa área podrían retomar la actividad entre uno y tres meses, el 40% se demorará un año, y el 50% entre uno y tres años.
En Dichato se calcula en unos 300 los comerciantes que quedaron de brazos cruzados tras el maremoto. Para ellos, el panorama es aún más desalentador, pues ni siquiera hay locales en pie que reconstruir.
En Chillán y Los Ángeles, si bien hubo locales comerciales que colapsaron, la situación es de mayor normalidad al haber luz, agua y abastecimiento. Guillermo Quijada, presidente de la Cámara de Comercio de Los Ángeles, afirma que de los 3.000 negocios del centro de esta ciudad, unos 900 locales deberán revisar el estado de su infraestructura.
Gremio pide urgente ayuda a ministro
Una serie de medidas para levantar la actividad comercial del Biobío le plantearon ayer al ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine, los dirigentes del gremio de esta región.
Subsidios no reembolsables, a través de Sercotec, para recuperar capital de trabajo fue una de las propuestas. En este tema se pidió seguir el modelo de apoyo a damnificados del incendio de la Vega Monumental, quienes obtuvieron recursos para reponer mercadería.
Créditos a través de BancoEstado, con plazos y tasa preferenciales, y la opción de acceder a ellos a comerciantes que están en Dicom fue otra de las solicitudes. Además, pidieron un plan especial de reconstrucción para negocios de Talcahuano y Dichato.
Subsidio al empleo para evitar despidos y flexibilizar normativas, como las sanitarias para que locales, como restaurantes, abran ante la falta de agua, fueron otras de las solicitudes.
El ministro dijo que la próxima semana se anunciarán medidas para este sector. Adelantó que habrá "bonificación a la mantención de empleos y apoyo financiero a las pymes para que reemprendan la actividad, con créditos de capital de trabajo y reconstrucción, reorientando programas de la Corfo".