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Una investigación reveló un antiguo rasgo extraordinario de los neandertales

La investigación analizó los restos de un niño neandertal hallado en Israel y detectó que su cuerpo crecía más rápido de lo que se esperaba.

La investigación analizó los restos de un niño neandertal hallado en Israel y detectó diferencias en su crecimiento durante los primeros años de vida.

La investigación analizó los restos de un niño neandertal hallado en Israel y detectó diferencias en su crecimiento durante los primeros años de vida.

DPA

Una investigación sobre los neandertales volvió a poner el foco en una diferencia clave con los humanos modernos. A partir del estudio de los restos de un niño hallado en una cueva de Israel, un grupo de científicos concluyó que los más pequeños de esa especie crecían más rápido en los primeros años de vida, probablemente como adaptación a ambientes duros y fríos.

El trabajo se apoyó en el análisis de un esqueleto infantil conocido como Amud 7, encontrado en la década de 1990 en la cueva de Amud, en el norte de Israel. Los arqueólogos determinaron que esos restos pertenecían a neandertales que vivieron entre hace 51.000 y 56.000 años, en base a las herramientas de piedra halladas en el lugar y a la forma de los huesos.

El caso llamó la atención desde el principio porque el esqueleto del niño apareció en más de 100 fragmentos. Entre esas piezas había partes de brazos, piernas, pecho y cráneo, y todas mostraban rasgos propios de los neandertales incluso a corta edad. Además, el cuerpo había sido colocado en un nicho de la pared de la cueva y sobre él apareció una mandíbula de ciervo rojo, lo que pudo haber sido una ofrenda funeraria.

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La investigación comparó dientes y huesos del pequeño esqueleto y concluyó que los neandertales desarrollaban el cuerpo más rápido que los humanos modernos.

La investigación comparó dientes y huesos del pequeño esqueleto y concluyó que los neandertales desarrollaban el cuerpo más rápido que los humanos modernos.

La investigación tomó como punto central un problema que los especialistas arrastraban desde hace tiempo: no era fácil saber con precisión qué edad tenía ese niño al morir. En arqueología, la edad de un menor suele calcularse a partir del desarrollo de los dientes y del crecimiento de distintos huesos. El problema es que, en el caso de los neandertales, casi no se conservan esqueletos infantiles, por lo que hay menos puntos de comparación.

Ahí apareció uno de los datos más llamativos del estudio. Cuando los investigadores observaron los dientes delanteros inferiores del niño, obtuvieron una edad cercana a los seis meses. Pero al mirar los huesos, el desarrollo del cuerpo se parecía más al de un niño humano moderno de unos 14 meses. Esa diferencia llevó a pensar que el ritmo de crecimiento no era igual al de nuestra especie.

Según los autores, los recién nacidos neandertales eran bastante parecidos a los bebés humanos actuales en aspectos como la formación dental, la salida de los dientes y la longitud de los brazos y las piernas. Sin embargo, tenían cráneos más grandes. Después, entre el primer año de vida y la niñez temprana, el cuerpo de los neandertales crecía más rápido que sus dientes.

En los humanos modernos ocurre algo distinto. En nuestra especie, dientes y cuerpo suelen desarrollarse de una manera más pareja durante esos primeros años. En cambio, en los neandertales el crecimiento corporal se aceleraba al comienzo y recién más adelante se emparejaba con el desarrollo dental.

Para los investigadores, esa diferencia no sería casual. La hipótesis es que se trató de una estrategia evolutiva. Un desarrollo corporal más rápido durante los primeros años podría haber sido una ventaja para sobrevivir en ambientes exigentes, como los que habitaron los neandertales durante miles de años.

La investigación también refuerza otra idea importante: aunque neandertales y humanos modernos compartieron un antepasado común hace unos 600.000 años, después siguieron caminos evolutivos distintos. Este estudio sugiere que esas diferencias no solo se notaban en el cuerpo adulto, sino también desde la infancia.