Presenta:

Un hallazgo de 1.600 años reveló el extraño mensaje que una pareja dejó escrito para la eternidad

Arqueólogos volvieron a trabajar sobre un antiguo complejo religioso de Europa y encontraron una inscripción que llamó especialmente la atención de los investigadores.

El hallazgo permitió volver a estudiar mosaicos cristianos de aproximadamente 1.600 años que permanecieron protegidos durante décadas.

El hallazgo permitió volver a estudiar mosaicos cristianos de aproximadamente 1.600 años que permanecieron protegidos durante décadas.

Josip Seličanec – Archaeological Museum of Istria.

Un hallazgo arqueológico en Croacia permitió sacar a la luz un mensaje escrito hace unos 1.600 años. Los trabajos se hicieron en la antigua iglesia y monasterio de San Andrés, en Betiga, cerca de Barbariga, en la península de Istria, donde un equipo de especialistas volvió a mostrar antiguos mosaicos cristianos que habían estado enterrados y protegidos durante décadas.

Las tareas estuvieron a cargo del Museo Arqueológico de Istria entre el 25 de mayo y el 7 de junio. Aunque el lugar ya había sido excavado entre 1975 y 1979, esta fue la primera intervención grande en casi 50 años. Esta vez, además, los arqueólogos pudieron registrar todo con escaneo láser y fotogrametría para crear un modelo 3D del sitio.

Entre los mosaicos apareció otra vez una inscripción de la parte más antigua del complejo, una capilla funeraria con forma de trébol construida a comienzos del siglo V alrededor de la tumba de un santo cuya identidad todavía no se conoce. Allí quedaron los nombres de Felicianus e Ingenua, una pareja que habría financiado parte de la obra.

Una de las inscripciones conserva los nombres de Felicianus e Ingenua, una pareja que se describió hace 1.600 años como “grandes pecadores”.

Una de las inscripciones conserva los nombres de Felicianus e Ingenua, una pareja que se describió hace 1.600 años como “grandes pecadores”.

El particular mensaje que dejaron hace 1.600 años

Lo que más llamó la atención fue cómo se describieron ellos mismos. La inscripción reconstruida incluye la frase latina peccatores nimis, que los investigadores traducen como “grandes pecadores”. El texto dice que Felicianus e Ingenua hicieron la obra en honor a los santos.

Los especialistas creen que la pareja no solo pagó el mosaico, sino que también pudo haber ayudado a financiar la construcción de la capilla. La inscripción también da una pista sobre la historia del lugar: al principio, el edificio quizás no estaba dedicado a San Andrés, como se lo conoce después. De hecho, una inscripción del siglo IX confirma ese nombre más tardío.

El hallazgo también permitió identificar a otras personas que financiaron la decoración de la basílica. Una inscripción menciona a un sacerdote llamado Dalmatius, que pagó unos 300 pies cuadrados romanos de mosaico, unos 26 metros cuadrados. Aquilinus y Urania financiaron una superficie similar, mientras que Florentius y su familia cubrieron alrededor de 200 pies cuadrados.

Los pisos todavía conservan diseños geométricos y vegetales, como hiedras, flores de loto y figuras que algunos interpretan como el árbol de la vida. Con el tiempo, esa primera capilla se integró en un complejo mucho más grande, que llegó a tener una basílica de tres naves, baptisterio, mausoleo, pórtico, atrio y cisterna.

Hoy, los investigadores siguen trabajando en la conservación y el estudio del sitio. Las próximas excavaciones podrían dar más pistas sobre la comunidad cristiana que vivió alrededor de esa tumba misteriosa y sobre personas como Felicianus e Ingenua, que lograron dejar su nombre escrito durante más de 16 siglos.