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Tres fertilizantes caseros que devuelven la vida a tus plantas

Así reaccionan las plantas con estos fertilizantes naturales. Lo que tus plantas piden y tienes en casa.

Fertilizantes naturales. Foto: SHUTTERSTOCK

Fertilizantes naturales. Foto: SHUTTERSTOCK

Las plantas avisan cuando algo no va bien. Hojas caídas, flores que no abren, tallos sin fuerza. No siempre es falta de riego o luz. Muchas veces el problema está en el suelo. Sin nutrientes, la planta se apaga. La mejor noticia es que existen fertilizantes caseros simples.

Fertilizantes al alcance de todos

El primero son las cáscaras de plátano. Este residuo común aporta potasio, un nutriente ligado a la floración y a la fuerza. Solo hay que cortarlas en trozos pequeños y enterrarlas cerca del tallo. Con el tiempo, el suelo recibe ese aporte y las flores ganan fuerza. Esto también mejora la estructura del sustrato. La descomposición lenta nutre sin saturar la tierra. Es una opción ideal para plantas con flor, macetas y jardines pequeños.

JARDÍN EL ABONO REALIZADO CON CÁSCARAS DE BANANA PUEDE BRINDARLE POTASIO A LAS PLANTAS. Foto: SHUTTERSTOCK
JARDÍN EL ABONO REALIZADO CON CÁSCARAS DE BANANA PUEDE BRINDARLE POTASIO A LAS PLANTAS. Foto: SHUTTERSTOCK
JARDÍN EL ABONO REALIZADO CON CÁSCARAS DE BANANA PUEDE BRINDARLE POTASIO A LAS PLANTAS. Foto: SHUTTERSTOCK

El segundo fertilizante es la cáscara de huevo. Rica en calcio, ayuda al desarrollo de raíces firmes y tallos más resistentes. Antes de usarla, conviene lavarla, secarla y triturarla bien. Luego se esparce sobre la tierra o se mezcla con el sustrato. Además de nutrir, crea una barrera que incomoda a algunas plagas. Su uso regular reduce problemas ligados a suelos pobres.

Las cascaras de huevo es uno de los ingredientes más importantes de este abono natural Foto: Shutterstock
Las cascaras de huevo es uno de los ingredientes más importantes de este abono natural Foto: Shutterstock
Las cascaras de huevo es uno de los ingredientes más importantes de este abono natural Foto: Shutterstock

El tercer fertilizante es el agua de arroz. Tras lavar o hervir arroz, ese líquido guarda minerales que las plantas agradecen. Una vez frío, se usa para regar una vez por semana. Es un fertilizante suave, ideal para plantas de interior. Este riego aporta nutrientes sin alterar el equilibrio del suelo. También estimula la actividad del sustrato y favorece un crecimiento más parejo. Es una forma simple de aprovechar algo que suele desecharse.