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Todos los secretos para preparar un dulce delicioso: Suspiros de monja

Aprende paso a paso y facilmente a preparar unos deliciosos suspiros de monja con nuestra receta favorita e imbatible.

Los suspiros de monja son un dulce tradicional que evoca el encanto y la delicadeza de la repostería casera. Estos pequeños bocados de esponjosa suavidad y sabor dulce son una verdadera delicia para el paladar.

Rellénalos de crema pastelera o dulce de leche ¡con lo que quieras! Fuente: Misiones Cuatro

El origen se remonta a la historia de los conventos, donde las monjas elaboraban estas pequeñas joyas de la repostería para deleitar a sus visitantes y compartir un poco de dulzura con el mundo exterior. Estos dulces llevan su nombre debido a su textura ligera y etérea, que se deshace suavemente en la boca, como un suspiro de felicidad. Cada bocado es un viaje al pasado, una conexión con las tradiciones culinarias transmitidas de generación en generación.

La receta de los suspiros de monja es sencilla y requiere ingredientes básicos como huevos, azúcar y harina. Sin embargo, su preparación requiere paciencia y dedicación para lograr esa esponjosidad característica que los distingue. ¡Vamos a la receta!

En la receta te recomendamos azúcar glass para espolvorear, pero también puedes hacerco con azúcar blanca común. Fuente: Youtube

Ingredientes

6 huevos, 200 g de azúcar, 200 g de harina, 1 cucharadita de levadura en polvo, ralladura de 1 limón, aceite vegetal para freír, azúcar glass para espolvorear.

 

Procedimiento

  1. En un tazón grande, bate los huevos junto con el azúcar hasta obtener una mezcla espumosa y de color pálido. Puedes utilizar una batidora eléctrica o un batidor de mano para facilitar el proceso.
  2. Añade la ralladura de limón a la mezcla de huevos y azúcar, y continúa batiendo para incorporar el aroma cítrico.
  3. En otro tazón aparte, tamiza la harina y la levadura en polvo. Mezcla los ingredientes secos para asegurarte de que estén bien integrados.
  4. Incorpora gradualmente la mezcla de harina y levadura a la mezcla de huevos, azúcar y limón. Mezcla suavemente con una espátula o cuchara de madera hasta obtener una masa homogénea y sin grumos.
  5. Cubre el tazón con un paño limpio y deja reposar la masa durante al menos 30 minutos a temperatura ambiente. Este reposo permitirá que la masa se asiente y adquiera una textura más esponjosa.
  6. Pasado el tiempo de reposo, calienta abundante aceite vegetal en una sartén grande a fuego medio-alto. Asegúrate de que el aceite esté lo suficientemente caliente para freír, pero no demasiado caliente para que los suspiros se quemen rápidamente.
  7. Con la ayuda de dos cucharas, forma pequeñas porciones de masa y colócalas con cuidado en el aceite caliente. Es importante no sobrecargar la sartén para que los suspiros se frían de manera uniforme.
  8. Fríe los suspiros de monja por ambos lados hasta que estén dorados y crujientes. Esto tomará aproximadamente 2-3 minutos por cada lado, dependiendo del tamaño de los suspiros.
  9. Una vez fritos, retira los suspiros de monja del aceite y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
  10. Espolvorea generosamente los suspiros de monja con azúcar glass para decorar. Puedes tamizar el azúcar glass sobre los suspiros o espolvorearlo con la ayuda de un colador fino.
A nosotros nos fascinan con un chocolate caliente como acompañamiento ¿a ti? Fuente: El Periodiquito

Sirve los suspiros de monja calientes o a temperatura ambiente. Son deliciosos tal cual, pero también se pueden acompañar con una taza de café o té. ¡Y ahí lo tienes! Tus deliciosos suspiros de monja están listos para ser disfrutados. Estos dulces esponjosos y aromáticos son un regalo para el paladar y se derriten en la boca.

Compártelos con tus seres queridos o disfrútalos en solitario, y déjate seducir por su textura suave y su sabor dulce. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.