Todo lo que debes saber sobre las bugnes lyonnaises
Las bugnes lyonnaises son un dulce tradicional que proviene de la ciudad de Lyon, en el este de Francia, y están fuertemente vinculadas con las celebraciones del Carnaval. Estas deliciosas pastas fritas tienen una textura crujiente por fuera y tierna por dentro, lo que las convierte en un bocado irresistible. Se caracterizan por su forma rectangular o en tiras, que se fríen en aceite caliente hasta obtener un dorado perfecto. Tradicionalmente, las bugnes se espolvorean con una capa generosa de azúcar glass, lo que les da un toque dulce que las hace aún más sabrosas.
La historia de las bugnes lyonnaises se remonta a tiempos medievales, cuando eran elaboradas en la región para celebrar el fin del invierno y la llegada de la primavera. Durante el Carnaval de Lyon, este manjar se sirve en muchas casas y pastelerías locales como parte de las festividades, junto con otras delicias típicas.
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A pesar de su origen, las bugnes no son exclusivas de Lyon; en diferentes partes de Francia y de Europa se pueden encontrar versiones similares de este dulce. Sin embargo, la preparación tradicional de Lyon sigue siendo una de las más apreciadas, tanto por su sabor como por su historia, y continúa siendo un símbolo de la rica cultura gastronómica de la región. ¡Vamos a la receta!
Ingredientes
500 g de harina de trigo (preferentemente de fuerza), 100 g de azúcar, 10 g de levadura en polvo (polvo de hornear), 1 pizca de sal, 2 huevos, 100 g de mantequilla derretida, 150 ml de leche tibia, 2 cucharadas de ron (opcional, puedes sustituirlo por agua de azahar), ralladura de 1 limón, 1 cucharadita de esencia de vainilla, azúcar glass (para espolvorear), aceite de girasol (para freír), batidora o batidor manual, bol grande para mezclar, rodillo, cortadores o cuchillo para cortar las bugnes, sartén o freidora, espátula o pinzas para freír.
Procedimiento
- En un bol grande, tamiza la harina junto con la levadura en polvo, la pizca de sal y el azúcar. Asegúrate de que todos los ingredientes secos se integren bien. Haz un hueco en el centro de la mezcla de harina.
- En otro recipiente, bate los huevos con la leche tibia, la mantequilla derretida, la esencia de vainilla y el ron (o agua de azahar, si prefieres no usar alcohol). Agrega la ralladura de limón para darle un toque fresco y aromático. Vierte esta mezcla líquida en el hueco de la harina.
- Usa una espátula o una batidora de mano para mezclar hasta que todos los ingredientes se incorporen. La masa debe ser suave y ligeramente pegajosa. Si está demasiado líquida, puedes añadir un poco más de harina, pero ten cuidado de no agregar demasiado para no hacerla seca.
- Saca la masa del bol y colócala sobre una superficie plana ligeramente enharinada. Amasa durante unos 5 a 10 minutos, estirando y doblando la masa con las manos para que se vuelva más suave y elástica. Si la masa sigue pegándose a tus manos, puedes enharinarte las manos para facilitar el proceso.
- Una vez que la masa esté bien trabajada, forma una bola con ella y colócala en el bol. Cubre el bol con un paño limpio y deja reposar la masa en un lugar cálido durante aproximadamente 1 hora, o hasta que haya duplicado su volumen.
- Cuando la masa haya reposado, sácala del bol y colócala sobre una superficie enharinada. Usando un rodillo, extiende la masa hasta obtener un grosor de aproximadamente 1 cm.
- Ahora, utiliza un cortador de donas, un cortador de pasta o incluso un cuchillo afilado para cortar la masa en tiras largas y finas. Luego, corta las tiras en pequeñas formas rectangulares o cuadradas, siguiendo la tradición de las bugnes, aunque también puedes cortarlas en formas más libres, según prefieras.
- Calienta una sartén grande con suficiente aceite de girasol como para que las bugnes puedan flotar al freírlas. La temperatura ideal del aceite es de unos 170°C. Si no tienes termómetro, prueba con un trozo pequeño de masa: si burbujea y sube rápidamente a la superficie, el aceite está listo.
- Coloca las bugnes en el aceite caliente, no sobrecargues la sartén para que puedan freírse de manera uniforme. Fría cada bugne durante unos 2-3 minutos por cada lado, o hasta que estén doradas y crujientes. Usa una espátula para retirar las bugnes y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
- Mientras las bugnes aún están calientes, espolvorea generosamente con azúcar glass por encima. Esta capa de azúcar es característica y le da un toque extra de dulzura a cada bocado.
Las bugnes lyonnaises se disfrutan mejor frescas, acompañadas de una taza de té o café. Son perfectas para celebraciones como el Carnaval de Lyon, pero también pueden ser un excelente desayuno o postre en cualquier época del año.
¡Listo! ahora puedes saborear este delicioso dulce tradicional francés, que seguramente hará que todos te aplaudan. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.