Sorpresa en la comunidad arqueológica por un hallazgo en Israel: más de mil años escondido
Arqueólogos en Israel hallaron un medallón de plomo con una menorá de siete brazos, de época bizantina, que aporta pistas sobre la presencia judía en Jerusalén.
El hallazgo en Israel se produjo en la Ciudad de David, una de las zonas arqueológicas más sensibles de Jerusalén.
Emil Aladjem, Israel Antiquities AuthorityUn hallazgo excepcional en Israel sorprendió a la comunidad científica tras la aparición de un medallón judío de aproximadamente 1.300 años de antigüedad en Jerusalén, una pieza poco común que fue encontrada en una excavación arqueológica dentro de la Ciudad de David.
El objeto fue localizado por arqueólogos en un sector cercano al ángulo suroeste del Monte del Templo, una zona que hoy forma parte de al-Haram al-Sharif, uno de los complejos religiosos más importantes del mundo islámico. Según informó la Autoridad de Antigüedades de Israel, el medallón apareció dentro de una estructura correspondiente al período bizantino tardío.
De acuerdo con los investigadores, el medallón habría sido utilizado como colgante por una persona judía entre finales del siglo VI y comienzos del siglo VII, cuando Jerusalén se encontraba bajo dominio del Imperio Bizantino cristiano. Ese contexto histórico resulta clave, ya que los judíos tenían severas restricciones para ingresar a la ciudad en ese período.
Así fue el hallazgo en Israel
El trabajador arqueológico Ayayu Belete relató el momento del descubrimiento y explicó: "Un día, mientras excavaba dentro de una estructura antigua, de repente vi algo diferente, gris, entre las piedras. Tomé el objeto y vi que era un colgante con una menorá".
El hallazgo en Israel generó sorpresa entre los especialistas debido a que, siglos antes, la derrota judía en la rebelión de Bar Kojba contra el Imperio Romano llevó a la prohibición formal de la presencia judía en Jerusalén. Tras esa revuelta, el emperador Adriano rebautizó la ciudad como Aelia Capitolina y la región pasó a llamarse Siria-Palestina.
El medallón fue hallado bajo una capa de escombros generada por obras realizadas durante el período omeya, varias décadas después de la conquista islámica de la ciudad. La pieza es circular, presenta un aro superior y muestra en ambas caras la imagen de una menorá de siete brazos, símbolo exclusivo del Segundo Templo de Jerusalén, destruido por los romanos en el año 70.
Una de las caras del medallón se encuentra bien conservada, mientras que la otra está cubierta por una pátina natural producto del paso del tiempo. Los análisis confirmaron que fue fabricado casi en su totalidad con plomo. Hasta el momento, solo se había registrado un hallazgo similar de un medallón de plomo con una menorá de esta antigüedad.
Los arqueólogos Yuval Baruch, Filip Vukosavovi, Esther Rakow-Mellet y Shulamit Terem destacaron la singularidad de la pieza y afirmaron: "Un colgante hecho de plomo puro, decorado con una menorá, es un hallazgo excepcionalmente raro. La doble aparición de la menorá en ambas caras del disco indica la profunda importancia de este símbolo".
Si bien las normas imperiales prohibían la residencia judía en Jerusalén durante el período bizantino, el profesor emérito Günter Stemberger, de la Universidad de Viena, explicó que esas restricciones no siempre se aplicaban de forma estricta y que muchas comunidades judías vivían en zonas cercanas.
El significado exacto del medallón aún genera interrogantes entre los investigadores. El equipo planteó: "¿Eran objetos privados de judíos que llegaban a la ciudad por distintas razones —quizás comerciantes, funcionarios o personas que acudían como peregrinos en secreto y en circunstancias no oficiales?".
Para Yuval Baruch, arqueólogo del distrito de Jerusalén de la Autoridad de Antigüedades de Israel, el hallazgo confirma una presencia judía continua en la ciudad. "Durante períodos en los que se emitieron decretos imperiales que prohibían a los judíos residir en la ciudad, ellos no dejaron de venir", sostuvo.
Baruch también explicó que el uso de plomo sugiere que el objeto funcionaba como un amuleto y no como una joya visible. "El plomo era considerado un material común y especialmente popular para fabricar amuletos en esa época", señaló.


