Impactantes hallazgos arqueológicos en Mendoza: dónde están y qué secretos revelan
Los impactantes hallazgos arqueológicos registrados en Mendoza revelan cómo vivieron y se organizaron las antiguas comunidades en la provincia.
Los increíbles hallazgos arqueológicos en Mendoza revelan la historia de las poblaciones antiguas.
Diego Estrella y MoMuEn los silenciosos paisajes de Mendoza, debajo de nuestras pisadas, duerme una historia milenaria que comienza a despertar a través de los hallazgos arqueológicos. Desde hace décadas, un grupo de investigadores mendocinos trabaja para reconstruir las formas de vida de los antiguos habitantes de esta región.
Se trata del Laboratorio de Paleoecología Humana (LPEH), que con diversos abordajes teóricos y metodológicos, desarrolla varias líneas de investigación y extensión arqueológica que buscan entender la evolución de las relaciones humano- ambientales.
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Video: uno de los lugares registrados
Este equipo conformado por investigadores, becarios de CONICET (LPEH) y estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo, ha logrado registrar importantes sitios arqueológicos y reconstruir parte de la historia ancestral de San Juan y de Mendoza.
En diálogo con MDZ, la arqueóloga Cecilia Frigolé explicó algunos de los hallazgos realizados en zonas de la provincia: Cordón del Plata (cordillera del norte de Mendoza), Barrancas (Maipú), Área Natural Protegida Laguna del Diamante, Campo Yaucha y Paso de las Carretas (San Carlos).
Los hallazgos que revelan cómo vivían los antiguos pobladores del Cordón del Plata
En la cordillera norte de Mendoza, el equipo del Laboratorio de Paleoecología Humana de CONICET-ICB (LPEH) estudia la historia milenaria de quienes habitaron la región. Hasta el momento han identificado más de 15 sitios arqueológicos que muestran cómo hace 5000 mil años los grupos humanos recorrían amplios territorios, cazaban, recolectaban alimentos y construían viviendas semisubterráneas mientras mantenían una conexión profunda con el paisaje andino.
Los hallazgos incluyen restos de cerámica, instrumentos de piedras y estructuras habitacionales, distribuidos entre el piedemonte precordillerano, el valle de Potrerillos, El Salto, Las Vegas y Vallecitos. Estas evidencias permiten reconstruir no sólo las formas de vida, sino también las estrategias de conservación y gestión de los recursos que desarrollaron las comunidades frente a un ambiente tan desafiante como el de alta montaña.
En esta zona, los investigadores (dirigidos por Cortegoso, Durán, Castro, Yebra y Frigolé) excavaron recientemente una cueva que fue utilizada durante mil años para actividades de caza, donde actualmente analizan el rol de la cerámica en la cocción de alimentos y en el aprovechamiento de carnes y plantas. Además, hallaron otro espacio que habría funcionado como punto de encuentro de las poblaciones vecinas para realizar distintos rituales.
“Las zonas de montaña son ricas en recursos para la vida, pero su preservación depende de un delicado equilibrio. Las heladas y las grandes amplitudes térmicas constituyen un desafío que requiere de gran organización”, explica la arqueóloga Cecilia Frigolé. “En este sentido, las formas en que los antiguos pobladores vivieron y se organizaron para aprovechar y conservar sus recursos, es una lección valiosa para aprender de cara al futuro”, agrega.
Maipú: descubren entierros humanos y las alfarerías más antiguas de Mendoza
Bajo el paisaje de huayquerías de la localidad de Barrancas se encuentran rastros de lo que, hace 3000 mil años, fue un extenso humedal. En esta área, el equipo del LPEH-CONICET y del Museo Cornelio Moyano (MuMo) lleva más de 15 años trabajando para conocer el pasado de un lugar de gran relevancia para la arqueología regional, declarado como Reserva Arqueológica Departamental por parte del Honorable Concejo Deliberante de Maipú.
Las investigaciones lideradas por Novellino, Durán, Estrella y Barberena han permitido identificar al menos 40 entierros humanos, sitios con hornillos, casas-pozos y una de las expresiones más antiguas de alfarería de la región, constituidas por cerámica incisa y miniaturas de vasos decorados (tamaños de un dedal), cocidas a muy bajas temperaturas. Uno de los tesistas del equipo trabaja actualmente para determinar la procedencia de estas piezas, que serían de producción local.
Según los estudios, la vida en Barrancas dependía, principalmente, de la recolección y el procesamiento de recursos vegetales como el algarrobo. Esta disponibilidad de recursos favorecía un estilo de vida más sedentario.
“Se han hallado puntas de proyectil incrustadas en restos de huesos humanos, que podrían evidenciar signos de violencia interpersonal o un aumento de la territorialidad, es decir, de la defensa de los recursos y el territorio”, comenta Frigolé.
En 2023, el equipo de LPEH Y MuMo, inició nuevas excavaciones en sectores con concentraciones de material arqueológico y hornillos de tierra. Estos trabajos incluyeron tareas de rescate de restos humanos expuestos por los procesos erosivos, realizadas junto a la comunidad Xumec Huarpe y a la Dirección de Patrimonio. En este momento, junto a diversas instituciones y organismos como Guardianes del Arroyo Claro, EMETUR y la Municipalidad de Maipú, trabajan para proteger y poner en valor este sitio.
Construcciones incas y cultura puestera en San Carlos: hallazgos que conectan el pasado y el presente
En el departamento de San Carlos, al pie del imponente volcán Maipo y junto a la mítica Laguna del Diamante, un paisaje modelado por una erupción volcánica hace 450.000 años guarda una importancia arqueológica y patrimonial única.
Hasta el momento, los investigadores han identificado más de 30 sitios arqueológicos, que permiten reconstruir modos de vida que se remontan a unos 9000 años atrás. Sobre los últimos 2000 años, se han evaluado pulsos de ocupación de mayor intensidad, lo que evidencia cómo este territorio funcionó como refugio para las comunidades frente a las duras condiciones climáticas que afectaron ambos lados de los Andes.
Sobre las tierras altas, los especialistas encontraron importantes materiales arqueológicos y restos humanos. Además, ahora un equipo estudia diferentes estructuras que podrían haber funcionado como observatorios astronómicos incaicos, lo que sugiere que en esta región se había establecido la ocupación más austral del Qhapaq Ñan, la histórica red de caminos que articuló el Imperio Inca.
En cuanto a los ambientes bajos e intermedios, en torno a los arroyos Yaucha y Papagayos, en las zonas del Campo Yaucha y Paso de las Carretas, los investigadores han hallado morteros fijos, fragmentos cerámicos, puntas y desechos de talla de distintas materias primas, entre ellas obsidiana.
“Buscamos comprender el significado de los morteros aplicando técnicas digitales para su estudio, nuestras primeras exploraciones nos han permitido proponer que su función se vincula con la contención de líquidos con fines rituales y de almacenamiento o filtrado”, explica la arqueóloga Cecilia Frigolé sobre las evidencias registradas junto a la Municipalidad y el Museo de San Carlos.
El trabajo científico también se entrelaza con las memorias vivas del presente. Las familias que habitan históricamente el campo Yaucha han sido aliadas clave en la preservación y el conocimiento del patrimonio local. En ese sentido, el Concejo Deliberante de San Carlos declaró las formas de vida trashumantes como patrimonio inmaterial del departamento. Y a partir de entrevistas y registros en el terreno, los equipos iniciaron un proceso de puesta en valor de estas prácticas junto a asociaciones locales y los guardaparques de la ANP Laguna del Diamante.
“Estas familias y el sostenimiento de sus prácticas son indispensables para la preservación del entorno ecológico y de los ambientes cordilleranos, cuyos recursos también hacen posible la vida en la ciudad. Sus formas de vida y su acervo cultural constituyen nuestra herencia, que debemos proteger”, destacan los investigadores.







