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La guerra expone el talón de Aquiles del sistema de misiles de Irán

Un repaso al sistema misilístico de Irán revela algunas fragilidades en sus defensas. La diferencia entre el mito y la realidad y que balance existe a una semana del conflicto

Irán atacó Tel Aviv con misiles y drones el 28 de febrero.
Irán atacó Tel Aviv con misiles y drones el 28 de febrero. Reuters

Durante años, Irán exhibió con orgullo sus famosas “ciudades de misiles”, enormes complejos subterráneos diseñados para proteger su capacidad de ataque incluso en caso de guerra abierta. Sin embargo, los primeros días del conflicto actual parecen estar revelando las debilidades de esa estrategia.

Según un informe publicado por Maariv Online el 5 de marzo de 2026, citando información del Wall Street Journal, desde el inicio de la guerra conocida como “Rugido del León” Irán lanzó más de 500 misiles contra Israel, bases estadounidenses y objetivos en el Golfo Pérsico. No obstante, muchos de esos misiles fueron interceptados por los sistemas de defensa aérea de los países de la región.

Más relevante que la cantidad inicial de ataques es la tendencia que se observa desde los primeros días de combate. De acuerdo con el mismo informe, el número de salvas de misiles iraníes ha disminuido significativamente, lo que sugiere que los ataques de Estados Unidos e Israel están afectando la capacidad ofensiva de Teherán.

El almirante Brad Cooper, comandante estadounidense de mayor rango en Medio Oriente, lo explicó con claridad durante una conferencia informativa:

“Estamos cazando los últimos lanzadores de misiles balísticos que le quedan a Irán para eliminar lo que yo definiría como su capacidad restante de misiles balísticos”, afirmó.

Y añadió:

“Estamos viendo que la capacidad de Irán para golpearnos a nosotros y a nuestros socios está disminuyendo”.

Golpear los lanzadores antes del disparo

La estrategia militar parece centrarse en un objetivo específico: destruir los lanzadores antes de que los misiles puedan ser disparados.

Según el reporte citado por Maariv, Estados Unidos e Israel ya habrían destruido cientos de misiles, lanzadores y drones iraníes desde el inicio del conflicto. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que los lanzamientos de misiles iraníes se redujeron en un 86% en apenas cuatro días.

Las imágenes satelitales analizadas por centros de investigación independientes muestran daños en bases de misiles situadas cerca de ciudades como Shiraz, Kermanshah, Isfahán y Tabriz. En algunos casos, los lanzadores móviles fueron detectados al salir de instalaciones subterráneas y destruidos antes de que pudieran disparar, según el informe.

Un ejemplo ocurrió cerca de Shiraz, donde imágenes satelitales mostraron lanzadores móviles que salieron de un complejo subterráneo hacia un cañón cercano y fueron destruidos antes de lanzar misiles. En el mismo lugar, un satélite detectó una nube rojiza provocada por una fuga de ácido nítrico, combustible utilizado en misiles, lo que indicaría la destrucción de equipos militares.

La vulnerabilidad de las “ciudades de misiles”

La doctrina militar iraní se basaba en la dispersión y el ocultamiento de sus misiles en complejas redes de túneles. Pero, según analistas citados en el informe, ese sistema podría haberse vuelto menos eficaz frente a las tecnologías actuales de vigilancia.

El investigador Sam Lair, del Centro James Martin para Estudios de No Proliferación en Monterey, explicó el problema de manera directa:

“Lo que antes era móvil y difícil de localizar ya no es móvil, y por lo tanto es más fácil de atacar”.

Una vez neutralizadas gran parte de las defensas aéreas iraníes, Estados Unidos e Israel pueden mantener aviones de vigilancia sobre las bases conocidas y atacar solo cuando detectan actividad, utilizando cazas o drones armados.

Un arsenal grande, pero difícil de usar

Los analistas estiman que Irán todavía conserva miles de misiles de corto y mediano alcance. Sin embargo, una parte significativa de ese arsenal permanece almacenada en instalaciones subterráneas cuya ubicación ya es conocida por los servicios de inteligencia occidentales.

Además, el régimen enfrenta otro desafío logístico. De acuerdo con el informe citado, los comandantes iraníes aseguran que pueden producir nuevos misiles con rapidez, pero fabricar nuevos lanzadores es mucho más complejo.

Esto significa que la destrucción de lanzadores puede tener un impacto estratégico mucho mayor que la destrucción de misiles individuales.

El factor incertidumbre

A pesar de los daños sufridos, Irán continúa realizando ataques ocasionales con drones armados y misiles. Algunos analistas creen que el régimen podría estar reservando sus armas más potentes como un recurso final.

El analista Decker Eveleth, de la firma de investigación CNA en Washington, explicó la dificultad de evaluar la situación real:

“Nadie puede realmente contar su arsenal, por lo que existe mucha incertidumbre sobre cuánto tiempo pueden resistir — y eso en realidad los ayuda”.

En paralelo, el informe sostiene que Teherán descentralizó la autoridad para lanzar misiles, con el objetivo de evitar que ataques contra su liderazgo militar o político paralicen la capacidad de respuesta del país.

Entre la propaganda y la realidad

En marzo de 2025, Irán difundió un video mostrando lo que describía como su mayor instalación subterránea de misiles, con largos pasillos llenos de camiones lanzadores. La ubicación del complejo nunca fue revelada.

Sin embargo, los analistas señalan que la separación entre mito y realidad siempre fue difícil en el caso de las “ciudades de misiles” iraníes.

La guerra actual podría estar empezando a aclarar esa diferencia.

Porque, como suele ocurrir en Medio Oriente, la propaganda militar puede ser impresionante… hasta que llega el momento de probarla en combate