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Sbrisolona: receta italiana tradicional crujiente y fácil

Aprende paso a paso y fácilmente a preparar una deliciosa sbrisolona con nuestra receta favorita e imbatible ¡a cocinar!
Receta de sbrisolona: postre italiano fácil con almendras Foto: Shutterstock
Receta de sbrisolona: postre italiano fácil con almendras Foto: Shutterstock

La sbrisolona es una tarta tradicional italiana originaria de la región de Lombardía, específicamente de la ciudad de Mantua. Su nombre proviene del término en dialecto mantuano "sbrisa", que significa "migaja" o "desmenuzado", en referencia a su textura quebradiza y crujiente. A diferencia de otras tartas, la sbrisolona no se corta en porciones perfectas, sino que se parte con las manos, creando trozos irregulares que resaltan su característico aspecto rústico.

La sbrisolona nació como un postre campesino en Lombardía, pero con el tiempo se convirtió en un dulce apreciado por la nobleza, quienes añadieron mantequilla y azúcar a la receta original. Fuente: Shutterstock

Esta tarta se remonta al siglo XVI, cuando era preparada en las cocinas campesinas con ingredientes sencillos como harina de maíz, almendras y manteca de cerdo. Con el tiempo, su popularidad creció y fue adoptada por la nobleza, que refinó la preparación incorporando mantequilla y azúcar. Hoy en día, es un postre icónico de la gastronomía italiana y se disfruta en toda la península, a menudo acompañado de vinos dulces como el Vin Santo o con un café espresso.

La sbrisolona es fácil de preparar, perfecta para quienes buscan un postre crujiente y lleno de sabor. Su combinación de almendras y cítricos la hace irresistible, y su preparación sencilla la convierte en una opción ideal para cualquier ocasión. ¡Vamos a la receta!

A diferencia de otras tartas, la sbrisolona no se corta con cuchillo, sino que se rompe en pedazos irregulares con las manos, manteniendo su esencia rústica. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

Para la masa: 200 g de harina de trigo (tipo 00 o de repostería), 100 g de harina de maíz amarilla (fioretto, de textura fina), 150 g de azúcar blanca granulada, 1 pizca de sal fina, 100 g de almendras enteras sin piel, 100 g de almendras molidas (harina de almendra), 120 g de mantequilla fría en cubos, 40 g de manteca de cerdo (o más mantequilla, si prefieres), 1 huevo grande, 1 yema de huevo, 1 cucharadita de extracto de vainilla, ralladura de 1 limón pequeño.

Para el acabado: 30 g de almendras enteras con piel, partidas en trozos grandes, azúcar glass para espolvorear (opcional).

 

Procedimiento

  1. En un bol grande, tamiza la harina de trigo y mézclala con la harina de maíz.
  2. Añade el azúcar, la sal y las almendras molidas.
  3. Mezcla bien con una espátula o con las manos para que los ingredientes secos queden homogéneos.
  4. Agrega la mantequilla fría en cubos y la manteca de cerdo.
  5. Con la punta de los dedos, trabaja la mezcla hasta obtener una textura arenosa, parecida a migas gruesas. No amases, solo frota los ingredientes para que la mantequilla se integre sin calentarla demasiado.
  6. Agrega el huevo, la yema, el extracto de vainilla y la ralladura de limón.
  7. Mezcla con las manos o con un tenedor hasta distribuir los ingredientes, pero sin formar una masa compacta. La clave de la sbrisolona es que la masa quede granulosa.
  8. Precalienta el horno a 170°C con calor arriba y abajo. Forra un molde redondo de unos 24 cm de diámetro con papel de hornear. Vierte la masa en el molde y repártela sin presionar demasiado, dejando algunos grumos irregulares para lograr una textura crujiente.
  9. Esparce las almendras partidas por la superficie, presionándolas ligeramente.
  10. Hornea en la rejilla central durante 40-45 minutos, hasta que la superficie esté dorada y crujiente.
Gracias a su bajo contenido de humedad, la sbrisolona se conserva bien durante varios días sin perder su textura crujiente, lo que la hace perfecta para regalar o almacenar. Fuente: Shutterstock
 

Saca la sbrisolona del horno y deja que se enfríe completamente dentro del molde. Una vez fría, espolvorea con azúcar glass si lo deseas.

Para servir, rómpela con las manos en trozos irregulares en lugar de cortarla con cuchillo, como es la tradición. Acompaña con un vino dulce como Vin Santo o con un espresso.

La sbrisolona es una tarta perfecta para compartir, fácil de hacer y con una textura crujiente irresistible. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a [email protected] te contestaremos a la brevedad.