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Sabor auténtico italiano: cómo preparar ossobuco con gremolata en casa

Aprende paso a paso y fácilmente a preparar un delicioso ossobuco con gremolata con nuestra receta favorita e imbatible.

El ossobuco con gremolata es una auténtica joya de la cocina italiana que encarna la esencia reconfortante y sabrosa de la tradición culinaria lombarda. Este plato, cuyo nombre significa "hueso con agujero" en italiano, se distingue por su ternura incomparable y su rica salsa, complementada magistralmente por la vibrante frescura de la gremolata. Originario de Milán, el ossobuco ha conquistado paladares en todo el mundo gracias a su combinación única de ingredientes y su preparación cuidadosa.

El ossobuco con gremolata tiene sus raíces en la región de Lombardía, en el norte de Italia, donde se considera un plato emblemático de la cocina local, especialmente en la ciudad de Milán. Fuente: Basco Fine Foods

Las rodajas de ossobuco se doran hasta alcanzar un dorado perfecto, luego se cocinan a fuego lento en una sabrosa mezcla de vino blanco, caldo de carne y verduras aromáticas. Pero lo que realmente eleva este plato a otro nivel es la gremolata, una mezcla de perejil fresco, ajo y ralladura de limón que se espolvorea sobre el ossobuco justo antes de servir, añadiendo una explosión de sabor cítrico y herbáceo que equilibra a la perfección la riqueza del guiso.

Preparar ossobuco con gremolata, es una experiencia culinaria que celebra la tradición y el amor por la buena comida. Con cada bocado, te transportarás a las calles empedradas de Milán y te sumergirás en el corazón de la cocina italiana. ¡Vamos a la receta!

El nombre "ossobuco" en italiano significa "hueso con agujero", haciendo referencia al hueso de la caña de res, que es característico de este plato y contiene la médula ósea, una delicia para los conocedores. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

4 rodajas de ossobuco (aproximadamente 2 cm de grosor), 1/2 taza de harina para todo uso, sal y pimienta al gusto, 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas de mantequilla, 1 cebolla grande, picada, 2 zanahorias, picadas, 2 tallos de apio, picados, 4 dientes de ajo, picados, 2 tazas de caldo de carne, 1 taza de vino blanco seco, 2 hojas de laurel, 2 ramitas de tomillo fresco, 2 ramitas de romero fresco, 4 rodajas de cáscara de limón (sin la parte blanca), 1 lata (400 gramos) de tomates triturados, 2 cucharadas de pasta de tomate, 1 cucharada de azúcar (opcional, para equilibrar la acidez de los tomates),

Para la gremolata:, 2 cucharadas de perejil fresco, picado finamente, 2 dientes de ajo, rallados o picados muy finos, ralladura de 1 limón, ralladura de 1 naranja (opcional), sal y pimienta al gusto.

 

Procedimiento

  1. Enjuaga las rodajas de ossobuco y sécalas con papel de cocina. Esto ayudará a que se adhiera mejor la harina durante el proceso de sellado.
  2. Coloca la harina en un plato poco profundo y sazona generosamente con sal y pimienta. Pasa cada rodaja de ossobuco por la harina, asegurándote de cubrir completamente ambos lados.
  3. Calienta el aceite de oliva y la mantequilla en una olla grande o una cazuela a fuego medio-alto.
  4. Una vez que el aceite esté caliente, agrega las rodajas de ossobuco y dóralas por ambos lados, aproximadamente 3-4 minutos por cada lado. Retira el ossobuco dorado de la olla y resérvalo.
  5. En la misma olla, agrega la cebolla, las zanahorias, el apio y el ajo picados. Cocina, revolviendo ocasionalmente, hasta que las verduras estén tiernas y fragantes, unos 5-7 minutos.
  6. Vierte el vino blanco en la olla y raspa el fondo con una cuchara de madera para soltar cualquier residuo dorado.
  7. Agrega el caldo de carne, los tomates triturados, la pasta de tomate, las hojas de laurel, las ramitas de tomillo y romero, y las rodajas de cáscara de limón. Incorpora bien los ingredientes y deja que la mezcla hierva.
  8. Reduce el fuego a bajo y vuelve a colocar las rodajas de ossobuco en la olla, junto con cualquier jugo que hayan soltado.
  9. Cubre la olla con una tapa y cocina a fuego lento durante aproximadamente 2-3 horas, o hasta que la carne esté tierna y se separe fácilmente del hueso. Revuelve ocasionalmente y agrega más caldo si es necesario para mantener el nivel de líquido.
  10. Mientras el ossobuco se cocina, prepara la gremolata. En un tazón pequeño, mezcla el perejil picado, el ajo rallado y las ralladuras de limón y naranja (si las estás usando). Sazona con sal y pimienta al gusto. Reserva.
El ossobuco se corta en rodajas transversales que incluyen un hueso con la médula en el centro. Este corte único de carne le confiere al plato su característica apariencia y sabor distintivos, así como una textura jugosa y tierna después de la cocción lenta. Fuente: Shutterstock

Una vez que el ossobuco esté listo, retira las hojas de laurel, las ramitas de tomillo y romero, y las rodajas de cáscara de limón.

Sirve el ossobuco caliente, acompañado de una porción de la salsa de tomate, verduras y pastas o patatas.

Espolvorea generosamente la gremolata sobre cada rodaja de ossobuco justo antes de servir. La gremolata añadirá un toque de frescura y aroma cítrico que realzará el sabor del plato.

¡Saborea de este delicioso ossobuco con gremolata, un auténtico manjar italiano que seguramente impresionará a todos en la mesa con su sabor rico y reconfortante! ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.